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Javier Sánchez de Dios.

Crónica Política

Javier Sánchez de Dios

El despiste

El despiste

El despiste

Así que, confirmado el pronóstico pesimista acerca de la Conferencia de Presidentes –es decir, que se trata de otro paso en la consolidación de lo que Maragall llamó la España asimétrica, o algo parecido–, cabe preguntarse qué vendrá después. Y, en opinión personal, existen ya algunos indicios nuevos: parece que el Gobierno del señor Sánchez mantiene su intención de aparentar que hay lo que no hay y, entretanto jugar al despiste. Por ejemplo, y en el caso de Galicia, anunciando Presupuestos “excepcionales”, pero no por sus bondades, sino porque no sientan precedente.

En el caso de los próximos, que ya se preparan, y que los coros y danzas de Moncloa –que siguen como siempre pero con otro director–, ese intento de despiste es aún más provocador. Porque incluye como “gesto generoso” la vieja deuda del IVA cobrado y no devuelto y, en fondos extraordinarios –que no excepcionales–, el aumento es de ocho millones en total, quizá esperando que aquí el titular de Facenda sea el primero en ovacionar tal altruismo. Pero don Valeriano,el responsable del departamento, no es de los que traga con ruedas de molino. Lo saben bien sus colegas.

Hay más aspectos destacados en ese juego que se trae el entorno monclovita, como el de dedicar 25 millones a la restauración de Patrimonio con motivo de un acontecimiento como el Año Santo, mientras otorgan dos mil –millones, sí…– en transferencias o al contado para asegurar la presencia del presidente vasco en la reunión de ayer en Salamanca. Sonora por cierto, porque el público congregado en la calle “obsequió” a don Pedro Sánchez con bronca: a estas horas, los servicios de propaganda del régimen estarán hablando de “fascismo”.

En este punto, y antes de que alguien entienda como inconveniente la comparación, procede añadir que es sólo una referencia para demostrar que lo de la España multinivel es una de las pocas verdades que han salido del gabinete gubernamental en casi tres años. Y no se trata de criticar por criticar, ni de victimismos crónicos o manías persecutorias: es que lo que es, es, y ante gente seria como la de Galicia, es muy difícil que tengan éxito las maniobras de distracción, cuando no de camuflaje. Si la experiencia en disgustos es un grado, aquí se otorga cum laude.

(Eso sí: menos mal que el presidente del Gobierno ya demostró su “compromiso con Galicia” mediante la rebaja del peaje en la AP-9, que beneficia de forma general a los transportistas –veinte por ciento menos en la tarifa– y establece condiciones al resto de usuarios, con requisitos que habrán de cumplir sí o sí. Lo que merece la pena preguntar, aunque ya se verá si hay respuesta, es qué dicen en esas reuniones de alto nivel el presidente señor Feijóo y/o sus aliados de otras comunidades. Sobre todo los del PSOE, tan locuaces algunos en los medios de comunicación y afónicos en las reuniones de su partido. Parece.

¿No?)

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