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Javier Sánchez de Dios.

Crónica Política

Javier Sánchez de Dios

La prueba

La prueba

La prueba

Ha dicho, el señor presidente del Gobierno de España, que el Consejo de Ministros aprobará hoy la rebaja del peaje en la AP-9, antes Autopista del Atlántico, y que esa es una prueba del compromiso de su Gabinete con Galicia. En esta ocasión hay que agradecer a don Pedro Sánchez primero su presencia, junto al jefe del Estado, en día y acto tan especiales para este Reino como la entrega de la Medalla de Oro de Galicia a todo el heroico personal sanitario que lleva demostrando esa condición desde hace año y medio en su tarea contra la pandemia. Y también porque el anuncio se acompaña de plazo concreto, lo que es, aquí, novedad agradable.

En el capítulo de gratitudes –que por supuesto responde a una opinión personal– procede incluir el contenido de la Ofrenda al Apóstol por su majestad el rey: de nuevo Felipe VI ha dado prioridad al compromiso, que entiende –con toda razón– necesario, de unidad, solidaridad y concordia en la sociedad española. Ya lo dijo cuando habló del Camino Jacobeo como un “vínculo de unión entre pueblos”, y la insistencia en el concepto es propia de quien piensa en todos sin excluir a nadie. Lástima que un mensaje tan noble no sea acogido por quienes deberían aplicarlo con talante que refuerce el enorme acierto que contiene. Y su necesidad.

Expuesto lo que antecede, acaso convenga explicar la referencia a la prueba que el señor presidente Sánchez marca como ejemplo de su compromiso con Galicia. Lo es, desde luego, pero como diría un procesalista, “insuficiente” para disipar cualquier duda razonable. Primero porque la importancia que para el Reino tiene esa vía de comunicación requiere algo más que una rebaja. Segundo porque el Parlamento autonómico –o sea, la representación política de la sociedad entera– reclamó por unanimidad que la competencia sobre la AP-9 fuese transferida al Gobierno gallego. Y, con franqueza, eso sí sería significativo.

(Conste que no debería tenerse por crítica, y menos todavía por reproche, lo que no es más que un lamento porque el compromiso no llegue a elementos aún más importantes que Galicia necesita. Desde una defensa más intensa de los intereses pesqueros ante Bruselas hasta la reiteración en que el proyecto del Corredor Atlántico se acelere pasando por un apoyo claro a la industrialización; y ya ni se diga un compromiso –por escrito sería excelente– para que el reparto de los fondos europeos sea justo. Lo que no implica recelo, pero sí que se tenga en cuenta aquel refrán según el cual “más vale un por si acaso que un quién lo pensara”.)

Siempre desde el respeto institucional que se le debe a un Gobierno democrático, resulta evidente que la propia frase de don Pedro Sánchez encierra una respuesta a las dudas que sabe albergan muchos habitantes de este país acerca de un trato distinto –y peor– hacia unos que hacia otros. Y por eso, agradeciendo a su señoría el gesto del peaje, procede insistir en lo que este antiguo Reino reclama desde hace mucho; quizá esa persistencia –que es también una demostración de que algo falla en la relación mutua, y no solo de los gobiernos– resulte prueba de que la ciudadanía conserva la esperanza de que Galicia ocupe de una vez el puesto que le corresponde en la agenda de prioridades de los Consejos de Ministros. Del actual y de cualquier otro.

¿No…?

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