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Ceferino de Blas.

Tres de los mejores

En el plazo de dos años se han ido tres de los mejores. El 6 de abril de 2019, Xoan Carlos Abad enviaba este correo a sus compañeros del Instituto de Estudios Vigueses: “Lamento comunicarvos a triste nova do falecemento do noso compañeiro Jaime Garrido (…) Non só o IEV ten motivos para estar apenado, tamén a nosa cidade, da que foi especial defensor”. Después envió los de Moncho y Gerardo.

Con Jaime Garrido se fue el gran historiador de la arquitectura viguesa. Basta repasar sus libros fundamentales, “El origen de Vigo”, “La ciudad que se perdió”, “Vigo amurallado”, para conocer a la ciudad por sus edificaciones, que son las que la distinguen.

Con Jaime Garrido se fue el gran historiador de la arquitectura viguesa

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Luchó por causas en las que nadie reparaba, unas veces con éxito, otras aún pendientes. Entre las primeras está la restauración de la muralla del Castro, hoy afortunadamente recuperada, y que luce maravillosamente. Un lugar para sentirse orgulloso del “Vigo amurallado”, y mostrar a cuantos llegan.

Otras causas aún siguen pendientes, como es la rehabilitación de la figura de Manuel Fernández Soler, autor del primer Plan General de Vigo, a quien estudió en el primer número de la revista Glaucopis, en 1995, y a quien propuso para que su nombre figurase en una calle.

Tras él se nos fue Ramón Iglesias Veiga. Moncho, el máximo experto en Antonio Palacios, el arquitecto más genial que ha dado Galicia. El visionario de un Vigo imposible que tanto ilusionó a los vigueses de los años veinte-treinta, pero que los colegas más realistas echaron a bajo.

Moncho Iglesias Veiga era el máximo experto en Antonio Palacios

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Moncho, a quien los alumnos del Instituto de Porriño tributaron la despedida más gloriosa que nunca se vio en el centro, porque fue un profesor increíble, se fue en noviembre del pasado año, dejando un enorme vacío entre todos sus amigos. Era tan generoso que siempre estaba dispuesto a ayudar y tan sabio que indefectiblemente aportaba algún dato al que trabajaba en una investigación. Por complicada que fuera.

Su último empeño fue publicar la historia de Alfageme, que se compila en un libro colectivo presentado en Bouzas.

Una de sus obras que resulta imprescindible en cualquier biblioteca que se precie es “Arquitectura rexionalista galega”, editada por Engaiolarte.

Ahora acaba de irse Gerardo González Martín, el abulense que se hizo tan vigués –y por eso fue reconocido con el título de “distinguido”-– que ha escrito tantos trabajos como el que más sobre personajes y cuestiones de la ciudad.

Pero se ha ido con una gran pena: no ver editado su “Diccionario de Vigueses”, el estudio más importante de su vida de investigador, en el que se ocupó durante años. Lo sorprendente es que los dos tomos de la investigación parece que están ya listos, corregidos, y a falta exclusivamente del “nihil obstat” de la Diputación Provincial de Pontevedra, que es la institución con la que se comprometió.

Gerardo González Martín fue el abulense que se hizo tan vigués que ha escrito tantos trabajos como el que más sobre personajes y cuestiones de la ciudad

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Nadie explicó las razones por las que el libro no se imprimió o si está impreso por las que no ha sido distribuido a las librerías y duerme el sueño de los justos en algún lugar del Palacio provincial.

Por las referencias que nos han llegado, y por la preparación, conocimientos y dedicación del autor, se trata de una obra valiosa que debe recuperarse, porque aportará mucha ciencia a la bibliografía de Vigo. No solo su edición se le debe en justicia, sino que el patrimonio cultural de la ciudad está pidiendo que sea publicado el “Diccionario de Vigueses”. Son más de 1600 entradas con otras tantas biografías, muchas de ellas poco conocidas del gran público.

En poco tiempo nos han dejado tres de los mejores. Tan grandes investigadores como excelentes personas. Pero los nombres de Jaime Garrido, Ramón Iglesias Veiga y Gerardo González Martín, por suerte para todos serán recordados por sus títulos -–“la ciudad que se perdió”, “Antonio Palacios”, y esperemos que pronto, el “Diccionario de Vigueses“-– sus obras más conocidas. Libros que han entrado en la cadena de los más leídos, de los que no se olvidan.

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