Desde Galicia siempre hemos apostado por un sistema de financiación autonómica que garantice los principios de suficiencia e igualdad, pues entendemos que todos los ciudadanos tenemos derecho a recibir unos servicios de igual calidad con independencia de nuestro lugar de residencia. Se trata de financiar personas, no territorios.

En la actualidad, las comunidades autónomas más afectadas por la crisis demográfica y el envejecimiento son aquellas dónde menos crecen los recursos del sistema de financiación, lo que no es equitativo, pues el gasto de la prestación de los servicios esenciales, como puede ser el sanitario, la dependencia e incluso el educativo, es mayor.

Es por ello que seguiremos defendiendo que el sistema de financiación autonómica debe girar en torno a los costes reales de la prestación de los servicios y no a la capacidad fiscal de cada territorio. Entendemos que debe garantizarse una financiación igual por unidad representativa de esa necesidad de gasto, es decir, por habitante ajustado, a cualquier español independientemente de donde resida. Por tanto, defendemos una nivelación total a competencias homogéneas para todas las Comunidades Autónomas.

Para Galicia es esencial que el habitante ajustado por edad y dispersión pondere adecuadamente los costes extra, pues esta variable nos obliga a tener un mayor número de instalaciones de servicios de cercanía como son los centros de primaria, guarderías, o los centros de día. Sirva de ejemplo que Galicia, con el 5% del alumnado de España, acapare el 21% del gasto nacional en transporte escolar; o que con casi el 6% de las tarjetas sanitarias del país, cuente con el 13% de los centros de salud.

Además, creemos que en la revisión del sistema de financiación deben corregirse algunos aspectos relativos a la suficiencia global que deben implicar más recursos para las Administraciones que más necesidades de gasto muestran en función de sus competencias, como se pudo apreciar en la crisis COVID. Es decir, el gasto dimanante de las funciones atribuidas a las comunidades y los recursos que proporciona el sistema, deben estar correlacionados.

Por último, consideramos que el sistema debe garantizar una financiación más estable a lo largo del tiempo y apostar por la eficiencia del gasto público en lugar de incentivar las subidas tributarias como mecanismo de superación de la insuficiencia global.