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Santiago Lago Peñas.

Santiago Lago Peñas

Director de GEN (UVigo) y del Foro Económico de Galicia

Cuidado con las estadísticas y las cifras

Como economista, soy defensor acérrimo de números y estadísticas. De objetivar discusiones siempre que sea posible y ayudarse de las matemáticas y la estadística. Pero también soy consciente de los riesgos que entraña la tarea. Los datos más correctos y verdaderos pueden presentarse, voluntaria o involuntariamente, de forma que el que nos lee o escucha puede concluir con una perspectiva distorsionada o errada de la realidad. Por supuesto, estas distorsiones no pasan el filtro de los expertos en cada área o de personas muy acostumbradas a trabajar con datos. Pero sí a la mayoría de los ciudadanos, que al abrigo del aura de objetividad de números y estadísticas son más proclives a creer.

Una coyuntura tan extraña como la que estamos viviendo ofrece el mejor escenario para esa distorsión. El otro día escuchaba el análisis de las cifras de negocio de las grandes plataformas de entretenimiento. Alarmados, los tertulianos se preguntaban cómo era posible que estuviesen perdiendo clientes y si habían tocado techo. Es evidente que, si en un año duplican tu negocio porque la gente se queda en casa, lo más probable es que haya un ajuste a la baja cuando la movilidad se recupera; que durante un tiempo se produzcan caídas significativas en tu facturación. Lo contrario sería lo raro. Otro ejemplo: si en mayo de 2020 tus ventas caen un 50% respecto a mayo de 2019, es lógico que en mayo de 2021 experimentes crecimientos interanuales de dos dígitos o incluso de tres: aritméticamente, tras caer un 50%, tienes que crecer un 100% para volver a la posición inicial. Si solo aumentas el 50%, te quedas a mitad de camino.

Ante esta realidad, la solución está en los medios de comunicación. Necesitamos medios de calidad, con recursos, con un compromiso claro y rotundo por separar información de opinión, que rechacen a charlatanes y apuesten por colaboradores serios, que se asesoren y contrasten titulares y contenidos, que inviertan en formación de sus periodistas especializados.

Pero lo anterior necesita su contrapartida: ciudadanos dispuestos a pagar por cometidos de calidad, exigentes, que seleccionen bien sus fuentes de información y sus expertos de referencia, que no necesiten titulares gruesos y llamativos para entrar en la noticia. Un mundo sin medios de comunicación tradicionales y buen periodismo independiente, al albur de redes sociales controladas de forma poco transparente por un puñado de empresas, es un mundo que da miedo.

*Director de GEN (UVigo)

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