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Matías Vallés.

Pese a la vacunación

La vacunación no es una conversión religiosa, por lo que no exige la fe comprometida en dicho proceso. En su variante crítica, la inmunización consiste en someterse a las inyecciones sin despojarse del escepticismo sobre su alcance y validez. El vacunado crítico asume el riesgo que ocultan los entusiastas de meterse preparados farmacológicos, pero sigue indagando. Sin adjudicarle mayores méritos, ha sido la postura ideológica más difícil, porque se debate entre quienes están dispuestos a morir para protegerse del coronavirus y los negacionistas del 5G.

Los vacunados críticos acaban de conseguir una victoria a su humilde altura, lo cual significa que ha pasado desapercibida a los cruzados de ambos bandos. Por primera vez, las pésimas noticias sobre contagios del pasado sábado adjuntaban la muletilla “pese a la vacunación” en portada de un diario de ámbito estatal. Probablemente fue un error, un desliz que se les escapó a los halcones de la ortodoxia. Hasta la fecha, la inmunización artificial era más sagrada que el propio coronavirus.

Los partidarios de la vacunación crítica, una opción que no descarta la inmunización por solidaridad de rebaño, han sufrido un confinamiento adicional a lo largo del medio año de la campaña vigente. Vacúnate y calla, una duda equivalía a una blasfemia. Desde la certeza de cargar con la pauta completa, o con una dosis a redondear en cuanto el calendario lo permita, ya se puede comentar con cierta extrañeza que cada vez haya más vacunados y más contagiados, por no hablar de los vacunados contagiados. De hecho, si en abril se hubiera pronosticado el número de vacunas hoy inyectadas, hubiera parecido irreal. Pero todavía resultaría más imposible admitir que la encomiable marca conviviera con las infecciones desatadas ahora mismo.

Los carroñeros que vaticinan fallecimientos a mansalva a los no vacunados, deberían permitir una mínima decepción a un inyectado con doble dosis que ha cumplido con todas las reglas y lo cuenta ingresado en un hospital. Mientras tanto, los vacunados críticos mantendrán su comportamiento actual, cumplir pero no callar.

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