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Javier Sánchez de Dios.

Crónica Política

Javier Sánchez de Dios

Los deberes

Metidos como están algunos expertos en buscarle las vueltas optimistas al futuro de los fondos europeos, su distribución –una parte mínima se recibirá ya en unos días– y posibles beneficios, acaso convenga recordar algunos precedentes. Por si pudiesen ayudar, desde la modestia de una opinión personal, a la tarea que esos especialistas se han impuesto para beneficio de la comunidad. Porque, aunque quizá ya lo sepan, los gobiernos gallegos no se han destacado precisamente por su capacidad de gestión con los dineros que llegaron procedentes de la UE.

(Sobre todo con cargo a lo de la “Región Objetivo Uno”, que equivalía –pero en modo discreto– a ser más pobres que la media. Algo que debería estar en la memoria económica, y en las cuentas, de las Xuntas que han sido desde que España ingresó en la Unión: que aquí no se gastó lo que se pudo, lo que confirma la opinión anterior sobre los gestores. Aparte, claro, del destino de las partidas que sí se utilizaron y que, al menos algunas, podrían haber sido como el balance del Gran Capitán, sólo que en vez de campanas fueron paseos marítimos y expectativas.)

Claro que, en este mundo tan complicado de la política financiera hay casi siempre un clavo donde agarrarse para sostener los diferentes puntos de vista: los precedentes. Incluso los más próximos, que podrían llamarse estadísticas inmediatas. Y que, en lo que atañe a Galicia, demuestran el maltrato recibido desde unos años a esta parte. Peor que antes, y eso que tampoco fueron los “tiempos aquellos” como para echar cohetes. Cabe esperar, aunque sin demasiada fe, que este Gobierno, con nuevos ministros, sea menos sectario que el anterior y reparta con equidad no sólo el dinero sino que diseñe con justicia la financiación autonómica.

Son deberes pendientes con este Reino que necesitan con urgencia solución. Como ejemplo. y en resumidas cuentas, Galicia se ha gastado hasta hace poco –dicho oficialmente– dos mil millones más de lo presupuestado para paliar los daños del COVID. En diferentes aspectos de las llamadas políticas sociales: desde la Sanidad a la Educación pasando por las específicas. Y ha recibido de los Ministerios de don Pedro Sánchez menos de trescientos, casi la séptima parte. Y no es una excepción: a poco que se mire con rigor, se comprobará que es la regla habitual.

De ahí que, con este y otros precedentes, pueda asegurarse que más vale encomendarse, aparte de a la UE, a Santa Rita. O a la señora Calviño, que dicen será la patrona del cambio pero que hasta ahora sólo ha significado para el Noroeste lo mismo que su colega de Hacienda y el multidefenestrado Ábalos: casi nada. Y no es que se pretenda que le dé a su tierra de origen un trato preferente: aquí, la inmensa mayoría se conforma con que se la trate como a los demás, y si puede ser, como a Cataluña y el País Vasco que, también, son nacionalidades históricas como la gallega .Ojalá ahora que doña Nadia puede más, reparta mejor.

¿Eh?

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