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Pedro de Silva.

‘Spot’ publicitario del norte

La ventaja añadida de la lluvia en el norte es que un día pleno de sol es un evento y otro con sol y nubes, una alegría. Incluso la llovizna con baja luz tiene su encanto y prueba de ello es que con ese tiempo cantan más los pájaros. Al llegar el sol tras días de lluvia la gente sale a la calle para festejarlo, con lo cual el evento ya tiene público. Aunque la mayoritaria España de sol y sol tenga otras ventajas indudables, en ella se habla menos del tiempo (un mecanismo de socialización), que es noticia solo en olas de calor o frío y los pocos días que llueve. Por otra parte en esa España tampoco se dispone de una válvula de escape como quejarse del tiempo, socorrido brebaje norteño en que uno puede diluir otros malhumores para deshacerse de ellos. Es verdad que con nubes el gusto de vivir está menos a flor de piel y lógicamente el carácter lo acusa, pero también pesa menos disgustarse.

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