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Francisco García.

Billete de vuelta

Francisco García

Indultar al pirómano invita al fuego

Isidor Feinstein Stone fue un célebre periodista estadounidense que a mitad de su vida abandonó los periódicos importantes para fundar a mediados del pasado siglo un pequeño boletín independiente de gran fama, el “IF Stone’s Weekly”. Stone solía decir a cada becario que arribaba a la redacción con afán de reportero: “Si quieres ser un buen periodista, recuerda solo tres palabras: los gobiernos mienten”. En relación con el indulto a los encarcelados por sedición, malversación de caudales públicos y desobediencia, el Gobierno miente al justificar el objetivo del controvertido perdón: no otorga la medida de gracia por “utilidad pública”, como expuso a bombo y platillo y sonoro acompañamiento de trompetería el jefe del Ejecutivo, sino por “interés privado”. O sea, para garantizarse un resto de mandato plácido y sin azarosos vaivenes, rehén como es del voto catalán y de otras gandallas territoriales en el Parlamento.

Mal asunto cuando favorecer al Gobierno supone perjudicar al Estado

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Y si no miente en torno al fondo y la forma de este espinoso asunto de Estado, es seguro que el Gobierno está retorciendo, al menos, el cuello a la verdad, haciendo pasar por una medida de gracia una suerte de toma y daca, de espurio mercadeo. No se puede acudir a la concordia mediante la deslegitimación del Estado de Derecho, cuando el perdón no desactiva, además, los planes independentistas

Indultar a los líderes secesionistas, incapaces de un asomo de arrepentimiento, es como soltar a un pirómano en medio del bosque con una caja de cerillas con una invitación de impunidad, y a sabiendas de que es estrategia habitual del independentismo echar leña al fuego. O latas de gasolina si el incendio amenaza con calcinar el andamiaje de la convivencia. En ese marco impensable, hasta la patronal económica y la del perdón (CEOE y Conferencia Episcopal) se han puesto del lado de Sánchez y su magnanimidad feudal. Mal asunto cuando favorecer al Gobierno supone perjudicar al Estado.

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