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José Manuel Ponte

Inventario de perplejidades

José Manuel Ponte

¡Catalanes os queremos !

Al término de su comparecencia para explicar las razones que le han llevado a conceder el indulto a los nueve dirigentes del secesionismo catalán que cumplían la condena impuesta por el Tribunal Supremo, el presidente del Gobierno español quiso reflejar el sentimiento que le embargaba con una frase: “¡Catalanes, os queremos!”. Le faltó gritar “¡Visça el Barça!” para redondear su intervención, pero debió de pensar que eso ya era un atrevimiento más peligroso y se abstuvo.

Podría haber utilizado la misma regla de prudencia con otras manifestaciones de parecida enjundia, pero al señor Sánchez le gusta chapotear en las charcas que él mismo provoca y cuando va lanzado no hay quien lo pare. La polémica por la concesión de los indultos ha incendiado el Congreso y los medios y aún atronará durante un tiempo hasta que con la llegada del verano la pasión remita poco a poco. Está más que comprobado que cuando los políticos y los tertulianos de las radios y las televisiones se van de vacaciones, el clima convivencial mejora notablemente.

El Gobierno y algunos de sus ministros creen que los nueve indultos aportarán el efecto benéfico de destensar momentáneamente la crispación política. Por una parte, le demostrará al secesionismo profesional que la fortaleza del Estado le va a permitir ejercer la magnanimidad al tiempo que negocia una salida política dialogada. Y por otra, complacerá a ese amplio sector del catalanismo no secesionista que estaba incómodo con el encarcelamiento de los nueve dirigentes del ‘procés.’ Claro que, todo esto no pasa de especulaciones. La salida, desde luego, no es fácil y cunde la impresión de que la broma ha ido demasiado lejos. Los indultados no pueden ejercer cargo público ni reincidir en las conductas que los llevaron a prisión.

Y los fugados a Bruselas, con el expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont a la cabeza, no pueden regresar de su exilio porque serían detenidos de inmediato. Eso por lo que se refiere al frente catalán, ya que por lo que se refiere al frente español la posición de Sánchez no es más cómoda. Las encuestas reflejan que una mayoría de la opinión pública (incluidos sus votantes) rechaza los indultos y no hay atisbos de que, de la “mesa de diálogo” entre el Gobierno de la Generalitat y el Gobierno de España salga un conejo con el que no contábamos.

Por cierto que, en prácticamente todas las alusiones al conflicto se da por hecho que España y Cataluña son dos realidades políticas equiparables. Desconozco si el tratamiento fue un desliz inicial que luego se fue consolidando por pura inercia, pero el caso es que suena como si de dos Estados diferentes se tratase. Y yo nunca he oído decir de Galicia, de Extremadura o de Cantabria, pongamos por caso, algo parecido. Hay curiosidad por conocer lo que pueda salir de esa mesa. Normalmente, las mesas sirven para poner encima útiles de trabajo o cosas de comer. Pero también, a veces, para convocar a entidades fantasmales. Respecto del grito “¡Catalanes, os queremos!” quedamos a la espera de que nos correspondan de la misma manera desde el otro lado de la mesa. Entonces, habremos avanzado algo.

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