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Pedro de Silva.

Mascarillas fuera

Para muchísima gente la retirada de la mascarilla obligatoria al aire libre será como el banderazo de salida que marca el fin de la pandemia, así que al efecto de relajación propio de la medida se añaden los de la retirada de la valla que hacía de contención simbólica, y lo más probable es que haya un desmadre. El fin de la obligación de mascarilla se condiciona al respeto de la llamada distancia interpersonal. Pero, ¿alguien guarda en un encuentro en la vía pública la distancia de un metro y medio?. Es evidente que no. ¿Se va a poner la mascarilla si está más cerca? Es evidente que tampoco. La peor norma es la que lleva en si misma la garantía de su incumplimiento. En esto, como en todo, es importante no hacernos trampas. Así que una vez que el Estado renuncia a imponer medidas es importante que cada uno las adopte en la medida de lo posible, cosa nada fácil. Es lo que hay.

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