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Pedro de Silva.

Dioses que callan como si no existieran

La salida del sol en Stonehenge ha vuelto a ser virtual este solsticio. El buen ateo que habita en medio de religiones reveladas debe agradecer a Dios que haya hablado, dando sentido a su ateísmo. En las religiones de libro (judaísmo, cristianismo, islamismo) Dios habla, y lo hace en un lenguaje que al menos para sus profetas resulta inteligible. De otras religiones remotas no ha llegado nada, a falta de un dios parlante. Los arqueólogos dicen ahora que la gran catedral del culto solar de Stonehenge no tenía allí su primera sede, sino a unos 300 kilómetros, y las piedras fueron trasladadas en una migración del pueblo devoto (del actual Gales a la actual Inglaterra, por cierto). ¿Qué se puede hacer con dioses tan parcos?. Una persona allegada, que habla con su perro (como todos hacemos), le dijo un día, tras sermonearlo por algo que había hecho: “¡no te quedes ahí callado, di algo!”.

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