Con el revuelo del resultado de las elecciones madrileñas se ha dicho de todo. Que si era una ignorante, que si era una mujer poco lúcida, que si no se lo merece, que si se ha aprovechado de la pandemia, y mil cosas más. La realidad es que Ayuso es una persona de ida. Siempre va y nunca vuelve, cosa muy difícil de conseguir entre sus adversarios políticos.

No solo los fascismos de Iglesias resultan añejos o el presidente Sánchez cuando asegura que no habrá adelanto electoral, y casi todos sospechamos que no va a ser así. O se monta unas primarias adelantadas en Andalucía, como para que la gente piense en otra cosa que en su estrepitosa derrota en Madrid. El colmo sería que Susana ganara en Andalucía, lo que no tiene por qué ser imposible, porque los socialistas andaluces podrían estar tan hartos de Sánchez como los de Madrid, de los que un buen puñado se pasó a votar a Ayuso.