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Ceferino de Blas.

El secreto del armador Ubis

Higinio Ubis era un armador vigués que pidió a la condesa de Pardo Bazán que le permitiese rotular con su nombre uno de sus barcos de pesca. Gozaba de relevancia en la ciudad, donde era directivo de diferentes sociedades, pero muy discreto, ya que guardó la carta de contestación de Emilia Pardo Bazán hasta su muerte, en 1921. Fue su secreto.

Cuando se hizo pública supimos que la condesa estaba encantada de concederle permiso y desear que el barco con su nombre tuviera muy buenas capturas. Pero también nos descubrió que estaba molesta con Vigo porque consideraba que nunca la había agasajado como habían hecho otras ciudades gallegas. “Es la primera vez que de Vigo recibo un testimonio de afecto en mi ya larga carrera literaria”, se queja.

"Hoy la condesa se sentiría orgullosa de cómo la trata Vigo, tras haberse publicado un libro en el que se recogen sus experiencias en el territorio donde pasaba un mes al año"

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Era el mes de enero de 1910, pero ese mismo año y los que siguen, Emilia Pardo Bazán es tratada como nadie en la ciudad, ya que el alcalde Joaquín Martínez se pone a su disposición y recorren en el landó municipal cuantos lugares de interés quiso visitar la escritora, que era una curiosa insaciable y deseaba conocer todo a fondo: la conservera de Alonso, el taller de Sanjurjo Badía, el astillero de Barreras, donde le dijeron que había otro barco que llevaba su nombre, el Castro, desde el depósito de aguas hasta el castillo, la Escuela de Artes y Oficios, la de Industriales, la Bolsa del pescado. Todo cuanto quiso pisar y ver. Ella correspondió con un artículo sobre Vigo pleno de elogios, en el que emplea por primera vez la expresión de “el país de las rías” para referirse a la provincia de Pontevedra.

La exposición que puede verse en Principe.

Por eso, hoy la condesa se sentiría orgullosa de cómo la trata Vigo, tras haberse publicado un libro en el que se recogen sus experiencias en el territorio donde pasaba un mes al año, desde 1887, en que llegó por primera vez a Mondariz a tomar las aguas, hasta 1920. A lo que se suma una exposición itinerante por la provincia, y un ciclo de conferencias, actos de homenaje a la más grande de las escritoras gallegas de la historia.

La exposición que ahora se muestra en la calle del Príncipe es un compendio de la relación de Emilia Pardo Bazán con el país de la rías, que fue muy intensa, y llena el hueco que han dejado vacante otras biografías y otros actos de exaltación de su figura que se desarrollan en el centenario de su fallecimiento. Artículos, biografías y exposiciones se ocupan del resto del tiempo que pasaba en Madrid o en Coruña y Sada, pero minimizan u olvidan el mes que cada verano dedicaba a nuestro territorio. Por eso el Faro, donde tanto colaboró, y la Diputación que tanto la respetó, se han unido para organizar estos homenajes.

La exposición abarca sus estancias en el país de las rías: repasa su biografía, el estilo de vida de sus veraneos en el sur, sus relaciones y amistades, los lugares que visitaba y su lucha feminista que nunca olvidaba.

Vigo, ciudad de cultura, se muestra hoy ufana de organizar estos actos que reconocen la personalidad de uno de los personajes más importantes de la historia de Galicia, que le correspondió con unos piropos literarios como nadie hizo. No es de extrañar que la exposición, humilde en su montaje pero cargada de contenidos, llame la atención especialmente a aquellos que desconocían que Emilia Pardo Bazán tuvo tanto protagonismo en el país de la rías.

La razón es que Vigo no vocea sus méritos ni se amilana con los desaires, y en este caso se ve perfectamente representada por el armador Ubis, que mantuvo en secreto la queja de la condesa once años. Solo desveló el contenido de la carta tras su muerte, cuando hacía años que Emilia Pardo Bazán había dado pruebas de su admiración por Vigo.

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