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Los dos Jenaros

Aclaremos ante todo que no hubo un solo Jenaro de la Fuente: hubo dos, padre e hijo, cuyos segundos apellidos eran respectivamente Domínguez y Álvarez.

El primero nace en la provincia de Palencia (según otras fuentes en Valladolid) en el año de 1851, por lo cual nos encontramos en la conmemoración de los ciento setenta años del evento.

Su hijo, Jenaro de la Fuente Álvarez, vigués, nació en 1891, por lo que nos encontramos ante su aniversario ciento treinta.

En plena rememoración del centenario Pacewicz (1921) nos puede venir bien un descanso y dar un vistazo a la obra de los dos Jenaros.

Debo reconocer que mis primeros acercamientos a la figura del padre, siempre de la mano del maestro y amigo Jaime Garrido, no fueron simpáticos. Consideré que desde su posición de poder como técnico del Ayuntamiento de Vigo, había abusado de sus prerrogativas y casi monopolizado el ejercicio de la construcción en la ciudad.

Desde su llegada en 1874, provisto de un título de maestro de obras y agrimensor y un complemento por oposición de maestro de obras militares, se fue haciendo con un espacio cada vez más amplio, construyendo ya en 1879 la que sería la primera obra de gran entidad del ensanche vigués: las “Siete casas para Manuel Bárcena y Franco” (Conde de Torrecedeira).

No dudo en afirmar que fue esta gran construcción, en la esquina de Velázquez Moreno con Policarpo Sanz, el disparo de salida de la eclosión del eclecticismo vigués que se extendería durante los próximos cincuenta años (posiblemente el broche de este prodigioso período sería otra gran obra de Jenaro: el edificio Bonín en Arenal).

La inmensa obra en la ciudad de Jenaro padre es inabarcable: hizo de todo y contra todos, incluso contra el Colegio de Arquitectos.

Y aún más, tras su fallecimiento, el nuevo técnico municipal no sería otro que su hijo, Jenaro de la Fuente Álvarez, titulado en Madrid un año antes.

El gran Jenaro de la Fuente Domínguez fue un ecléctico con formación arquitectónica a la medida de sí mismo, a base de lecturas de libros y revistas, sin base teórica académica.

Jenaro hijo era otra cosa. Formado en la Escuela de Arquitectura de Madrid se movió inicialmente en el ámbito del racionalismo, derivando en casos puntuales al regionalismo y otros “ismos” de la posguerra (un tránsito que puede recordarnos al de Francisco Castro Represas).

También su obra es amplia, pero debo aquí reconocer que de sus obras me fascina especialmente El Edificio Aurora Polar (1959) en la esquina de Urzáiz con República Argentina. Una derivación del racionalismo tardío hacia el “ocean liner”, con colorismo y decoración escultórica obra de Camilo Nogueira.

Fue su último proyecto, circunstancia que lo aún lo hace más sorprendente y puede necesitar de una explicación.

Sin la obra de los dos Jenaros la arquitectura viguesa quedaría limitada al eclecticismo parisino.

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Los arquitectos que cambiaron Vigo: Manuel Gómez Román, Jenaro de la Fuente y Antonio Palacios Hilda Gómez | Alba Chao

*Arquitecto y miembro del IEV

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