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Carmen Pérez Novo.

Patología del chándal

Hacer deporte sin control

Si durante toda la historia la actividad corporal había sido el eje de los esfuerzos que se hacían para conseguir alimentos y superar los obstáculos que presenta la naturaleza, desde la revolución industrial el sedentarismo ha ocupado un lugar predominante en la mayoría de las actividades laborales. En la actualidad, la sociedad de consumo en que nos desenvolvemos ha introducido unos hábitos que no tienen nada de saludables para ninguno de nosotros, ya que prácticamente nos privan del ejercicio físico: centros comerciales dotados de escaleras mecánicas, ascensores en prácticamente todos los edificios que utilizamos, incluso, para llegar a un entresuelo. ¿Y qué podemos decir del coche, al que nos subimos para recorrer mínimas distancias?

Ahora bien, como contrapartida, paralelamente a ese sedentarismo, ha aparecido la necesidad de hacer deporte para conseguir una mejor forma física, mejorar el rendimiento orgánico y prevenir enfermedades. Y nos lo hemos tomado tan a pecho que, en lo que se refiere a la asociación de salud y deporte, se han cometido exageraciones, sobre todo si la práctica deportiva se efectúa sin el adecuado entrenamiento y programación; de hecho, conocemos muertes súbitas por haber hecho ejercicios violentos deportivos sin estar previamente bien entrenados. Por eso, ¿no sería preferible una actitud más deportiva ante la vida, que esa propia práctica deportiva?

En cualquier caso, debemos tener presente que el ejercicio físico es toda actividad que conlleva un gasto de energía y que, por lo tanto, va a necesitar un periodo de recuperación y otro de adaptación. Ahora bien, como en todas las cosas que se hacen bien, existen reglas y normas que es necesario llevar a cabo. Y personal especializado en estos asuntos. Que están para esto. Para enseñarnos cómo hacerlo. Y llevar a cabo un estudio individual.

Lo que tenemos que evitar, por todos los medios, es la “patología del chándal”, o sea, esa persona que nunca ha hecho deporte, o que lo ha hecho en su juventud, y de repente trata de recuperar esos años, se compra un caro equipo y empieza a practicar de forma desmedida cualquier tipo de ejercicio físico. Y todos conocemos a personas que lo hacen así. Sobre todo con la intención de perder peso. Y la pregunta es: ¿adelgaza el ejercicio físico? Pues sí, si cuidamos la alimentación e ingerimos menos calorías de las que gastamos; en caso contrario, uno puede correr un maratón y seguirá engordando.

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