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Desde mi atalaya

Patrimonio histórico marinense (X)

De la vera del mar, volvemos a la montaña, subiendo por Pardavila y pasado el Pazo de Cuadro y el cruce de la subida al Lago, dos curvas más adelante tomamos un ramal que sale a la izquierda que lleva que lleva a la Repoblación Forestal, e integrada en un pequeño caserío del lugar del Pereiro, en la falda del Monte Xaxán, y mirando al valle del Loira, nos encontramos en un alto, donde está la pequeña “Ermita de San Dego”, todavía con su robusta fábrica intacta y su puerta de arco de medio punto. Cuentan los mayores del lugar que hace ya bastantes años un incendio casual, provocado por las velas encendidas ante la imagen del santo, en el día de su fiesta, redujo a cenizas cuanto había en su interior, quemando, incluso parte de la cubierta. Pasaron, también muchos años, en este estado, hasta que los vecinos del lugar, decidieron reconstruirla, ya que se conservaba toda su fábrica en buen estado, lo que permitió la fácil restauración, por cierto, no con mucho acierto. Hoy se celebra con gran esplendor esta festividad por los parroquianos del lugar.

Volvemos sobre nuestro paso, y bajamos, para llegar al mencionado “Pazo de Cuadro”, residencia señorial que constituye, sin duda, el conjunto arquitectónico más notable de su tipo en nuestro Municipio, y aun quizás en todo el Morrazo. Situado en el comienzo de la hondonada que forma el valle del Loira, resguardado de los vientos y recibiendo el sol sin limitaciones, ofrece el lugar ideal para gozar de la paz y del sosiego, y disfrutar plácidamente de la naturaleza, lejos del ritmo ruidoso y trepidante de la vida de la ciudad. ¡Y pensar que nuestro ayuntamiento lo enajenó alegremente y por poco dinero!, sin advertir el valor inestimable y la significación histórica que encierra para los marinenses. La construcción es de fuerte y robusta estructura, no exenta de una sobria y equilibrada ornamentación, que presenta tres partes que corresponden a tes épocas distinta: Primeramente, la “Torre Almenada”, con todo el carácter de una fortaleza medieval, es la parte más antigua y es anterior, sin duda alguna, al siglo XV, en cuya pared norte se muestra un arco ciego de medio punto sobre la puerta de entrada. Después le sigue lo que pudiéramos llamar su “Cuerpo Central”, este ya del siglo XVII, que ofrece en su fachada sur la hermosa balconada barroca, de la que han desaparecido ya sus balaustres. Por último, la “Capilla de San José” que fue construida en el año 1710 y reedificada en 1825, con otro arco de medio punto en la puerta de acceso, y sobre ella una hornacina con la imagen de Santa Bárbara, destacando su cúpula que remata una airosa linterna. El escudo sobre la puerta de la entrada principal por la que se penetra en el recinto amurallado, aparece el “Escudo de los Romay”, que, en campo simple o indiviso, presenta un león rampante y linguado, con la corona condal, y flanqueado por sendas ramas de roble en cada lado. Es una pena que se encuentre abandonado, lo que redunda en un lento deterioro, cuando podría ser aprovechado para infinidad de motivos, y que daría a Marín una proyección mucho más importante en el campo turístico y vacacional, sin duda alguna.

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