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José María de Loma.

Sondeos y ensayos

El CIS cuesta una pasta y va y nos dice que hay dos Españas. Acabáramos. Da como foto fija en la Comunidad de Madrid un empate entre izquierda y derecha. País sin centro. El Centro de Investigaciones Sociológicas dice que no hay centro. Debería llamarse No Hay Centro de Investigaciones Sociológicas. No es país para matices. Si todos los votantes de Ciudadanos se fugan a Vox o PP cómo es que era un partido centrista. Rocío Monasterio ya no sabe qué decir en las entrevistas, dado que si dice que apoyará a Ayuso, la gente votará a Ayuso. Ayuso reta a Sánchez y Gabilondo busca una agria polémica con alguien. Estas elecciones madrileñas están plagadas de líderes que buscan y fomentan la división. Usera y el Barrio de Salamanca; norte y sur, Pozuelo y Getafe. Proletas contra aristócratas. Abascal anuncia un mitin en Vallecas como si cruzara las líneas enemigas y Pablo Iglesias llega en su cochazo oficial a un instituto buscando combate en vez de electores. A estas alturas de la columna no sabemos si queremos hablar de sondeos, de Madrid o de la actitud de los políticos. No caeremos en el simplismo de llamarles casta. Son caspa. Al menos los que toman a los electores por bachilleres y no por adultos. No son todos. Política para adultos sería buen título para un ensayo. El ensayo es ese género literario en el que no se ensaya y se pontifica. Están de moda los ensayos sobre el caminar, si bien se notan los que están escritos corriendo. Hay ensayistas tan oscuros que hay que leerlos con linterna. El buen ensayista ha de tener más limpio el estilo que las uñas. Prosa desaliñada en un ensayo sobre el bien vestir. Si ensayas no conduzcas. Te regalo un ensayo político en la primera cita. Las citas son la cortisona de los ensayos. Si se abusa de ellas engordan el libro, lo vuelven poco atractivo. Si lees Ensayo sobre la ceguera aumentas tu visión. Ya nos dijo Saramago que “tratar de convencer es colonizar al otro”. Estamos abducidos. Y divididos. Hasta el CIS lo ha notado.

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