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Ceferino de Blas.

Los atascos son de otro siglo

Las obras en la calle Alfonso XIII y en la Puerta del Sol, dos tránsitos vitales para el tráfico de Vigo, han devuelto al centro de la ciudad los atascos de hace años. El tramo de calle de Urzáiz entre Gran Vía y República Argentina, y en especial este vial, que recibe también los coches que llegan de Magallanes y Uruguay, incluso de la autopista por Rogelio Abalde, se ha convertido en un puro atasco en muchas horas del día. No lo resuelven ni los policías que regulan la circulación ni el apagado de algunos semáforos.

El Departamento de Tráfico debería facilitar el número de vehículos que transita por República Argentina, en horas laborables a efectos estadísticos y de información, por si disuaden a quienes puedan tomar otras rutas.

En septiembre de 1903, José y Julio Curbera emprendían la primera excursión en automóvil desde Vigo

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Habrá que confiar en que los trabajos para reabrir Alfonso XIII se aceleren y Vigo –aunque siga en obras la Puerta del Sol–, vuelva a recobrar la fluidez del tráfico que había cuando se cerraron estas vías. Es cierto que se trata de unas obras indispensables, de las que se beneficiará la ciudad del futuro, pero el tráfico afecta a la vida diaria de las personas.

Aunque los atascos estructurales solo ocurren en ciudades antiguas, y los que ahora se padecen en Vigo sean coyunturales deben solucionarse cuanto antes, porque el automovilismo todavía marca la modernidad urbana. Aquí llegó pronto.

En septiembre de 1903, los vigueses se enteraban por este periódico de que habían salido para O Carballiño, “en automóvil que recientemente han adquirido”, los jóvenes José y Julio Curbera. Les acompañaban Francisco Estens, Antonio Sanjurjo y Joaquín Pereira.

Era la primera excursión en automóvil que emprendían unos vigueses, por lo que constituía un acontecimiento. De ahí que los periódicos informasen de esta noticia que si a estas alturas resulta curiosa, entonces suponía una hazaña. Recorrerían los 108 kilómetros en cinco horas.

Es para sentirse satisfecho de que siempre haya habido dirigentes municipales preocupados por la calidad de vida, que es la movilidad

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Un año después, los hermanos Curbera –precursores del automovilismo vigués “en su máquina Renault”–, emprendían la primera excursión internacional hasta Oporto y Braga, regresando por Chaves y Verín. Les acompañaron Enrique Stuyk y Joaquín Pereira.

Con ellos competían en “excursiones”, en sus respectivos vehículos, González del Valle, Barreras Massó y otros.

Cuenta Gerardo González Martín que los Curbera vendieron este coche a la viuda de Elduayen, que más tarde se lo cedió a su hijo Ángel, quien se lo traspasó a José Pazó. Es la razón de que exista todavía el vehículo Renault, que figura matriculado como PO-2, y se exhiba como una joya en todas las ferias de automóviles. Es la estrella.

La venta debió producirse en agosto de 1806, al regreso de José y Julio Curbera de París, a donde fueron a comprar un automóvil “Richard Brassier”, de 40 caballos. Comunicaban a sus amigos por telegrama las jornada que realizaban. Una intermedia fue de Burdeos, donde pernoctaron, hasta Biarritz y la última de Benavente a Vigo.

Los automóviles ya suponían un problema en el tráfico de Vigo en 1905. El primero que dio la voz de alarma fue el concejal Higinio Facorro, en una sesión del Ayuntamiento del 27 de mayo, que presidía el alcalde accidental Carlos Coloret. Higinio Facorro propuso que se reglamentase “el paso de los automóviles y motocicletas por el interior de la población, pues algunos de estos vehículos lo hacen a demasiada velocidad, lo cual puede ocasionar desgracias”.

Parece evidente que por muy intenso que fuese entonces el tráfico de coches, motocicletas y otros carruajes, no se producían atascos como los que existieron en Vigo antes de la construcción del túnel de Areal, cuando la ciudad se había quedado antigua. Pero ya suponían un inconveniente, como demuestra la petición del concejal de que se regulase la circulación.

Es para sentirse satisfecho de que siempre haya habido dirigentes municipales preocupados por la calidad de vida, que es la movilidad.

Resulta magnífico que se abran rutas para las bicicletas y los patinetes, como en toda ciudad progresiva, y según marca la tendencia de nuevos hábitos, pero los automóviles siguen siendo fundamentales para el transporte. Máxime en tiempos de pandemia. Por lo que es absolutamente prioritario facilitarles la movilidad. Los atascos son de otro siglo.

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