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Herminio Huerta

Para cambiar

Herminio Huerta

Hay que invertir

El virus ha potenciado significativamente el ahorro de las familias, y los motivos son fácilmente explicables ateniéndonos a la ausencia de gasto en hostelería durante el confinamiento y a la incertidumbre por la duda de qué pasará en el futuro, que ha provocado el aplazamiento de inversiones en bienes duraderos como coches, electrodomésticos y la compra de viviendas.

Según el informe del Banco de España, entre enero y septiembre de 2020, el dato del ahorro fue del 3,5% del PIB, lo que alcanza la cifra de 40.000 millones de euros en nueve meses (la mayor tasa en 21 años) que, desgraciadamente, son fondos improductivos y están aparcados en forma de depósitos bancarios en las entidades financieras. Además, hay que tener en cuenta que, debido a la caída del consumo, la petición de créditos durante toda esta etapa ha estado, y sigue estando, en mínimos. Por cierto que a los bancos no les produce mucha gracia esa acumulación ingente de ahorro en sus cuentas, pues como tienen sobrante de liquidez, el exceso lo tienen que depositar en el Banco Central Europeo que les cobra un 0,5%.

Hay que precisar que las cifras de ahorro no han sido iguales para todos los ciudadanos, sino que se han focalizado en aquellas personas con ingresos altos, porque el resto de la población no solamente no ha podido ahorrar, sino que durante la pandemia se han comido el colchón de dinero que tenía.

A esos ahorradores privilegiados, la acumulación de depósitos en sus cuentas bancarias tampoco les produce ningún beneficio con los tipos de interés actuales al cero por ciento, por lo que el ideal para que rentabilicen toda esta masa monetaria es que se ponga a trabajar y se integre en el circuito económico productivo. Ustedes se preguntarán: ¿y eso como se consigue?

"La acumulación de depósitos en sus cuentas bancarias tampoco les produce ningún beneficio con los tipos de interés actuales al cero por ciento"

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Pues la verdad es que no es fácil modificar con inmediatez las condiciones para integrar esa bolsa de dinero ocioso en el sistema, pues previamente es imprescindible la disminución progresiva de la incertidumbre.

La herramienta fundamental, ya disponible, para que la población cambie el hábito de atesoramiento por el del consumo de bienes y servicios, es la vacunación masiva que restablecerá la confianza y, de esa manera, el consumo actuará como la locomotora que active la demanda de crédito para bienes de inversión, que es el multiplicador económico que necesitamos para encarrilar la creación de riqueza y empleo. No obstante, no hay que descartar que, debido a las secuelas psicológicas causadas por lo que hemos vivido, se produzca un cambio en la cultura y el comportamiento de los ciudadanos que aumente la propensión al ahorro por aquello del temor a que el fenómeno se repita. En cualquier caso, necesitamos grandes dosis de optimismo y alegría para superar esta época de oscuridad y el motor de ese cambio debe ser la confianza. Este proceso de recuperación debe ser impulsado urgentemente desde el gobierno con la vacuna para todos.

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