Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Antonio Touriño

Mirador de lobeira

Antonio Touriño

Autopista a Cuntis, según Audasa

La AP-9 nunca llegó a Vilagarcía de Arousa, por mucho que diga Audasa y los gobernantes de turno, sean locales, autonómicos o estatales. También pasa cerca de Cuntis y a nadie se le ocurre pensar que la autopista sirve a su balneario. Atraviesa, eso sí, Caldas de Reis y por aproximación se puede decir que llega a Meis. Pero ya está, aunque gran parte de O Salnés, gracias a la autovía, puede emplear vías de alta capacidad, como se decía antaño, para llegar a la Meseta.

Se cumplen ahora 30 años de la conexión entre Pontevedra y Santiago. Fue en 1991 cuando toda Galicia aplaudía la gran infraestructura de comunicaciones, es decir, la fecha en que se ponía fin a las eternas “corredoiras” que convertían en un suplicio un pequeño viaje a la capital compostelana ¿Quién no recuerda los funiles de Caldas, los domingos de Padrón o los atascos en Milladoiro?

Las cosas han cambiado en este tiempo, e ir de Vigo a Coruña en hora y media es ahora posible. Pero aunque ya no hay que preparar equipaje sí es necesario llevar bien llena la billetera con casi cuarenta euros dispuestos en los peajes para hacerse un ida y vuelta.

No está mal ¿verdad? Pues esa no es la proporción que les correspondería a los arousanos a los que les clavan un suplemento por el simple hecho de que les ha salido de las narices. No hay justificación de que a unos se les cobre más por kilómetro que a otros. Y a los de O Salnés se les toma a chufla.

Los tickets son muy claritos y baste un ejemplo para entenderlo: El tramo Pontevedra-Santiago, sobre 50 kilómetros, cuesta al conductor de automóvil corriente, seis euros, y si entra en Curro, 5,25 euros, es decir 75 céntimos menos ¡Menuda rebajita por recorrer diez kilómetros menos! Ahora bien, si el recorrido lo hace usted a la inversa, paga por el mismo tramo Curro-Pontevedra, nada menos que 1,40 euros, o sea casi el doble. Son 70 céntimos de vellón a mayores que cada día se embolsa Audasa por cada conductor. No está mal, ¿verdad?

Lo mismo ocurre si va a Santiago pues si decide entrar por Caldas de Reis, tras haber cruzado el empinado y sinuoso puerto de O Pousadoiro, como usted es de O Salnés tendrá que pagar otros 20 céntimos más que cuando hace el recorrido completo. Y así se puede seguir en cada enlace.

¿Qué significa eso? Pues muchos millones que se embolsa Audasa sin que nadie le rechiste, aunque sea una estafa en toda regla. Piensen en que solo entrasen 30 coches al día por esas playas de peaje, lo que significa unos mil al mes, doce mil al año y casi 500.000 en los 30 años de funcionamiento. Si en este tiempo le han cobrado a cada uno 75 céntimos más pues resulta que Audasa se ha quedado con cerca de 750.000 euros de glo-gló, porque muchos pocos suman una fortuna. Da para una primera regularización con Hacienda.

Un dinero con el que cada día sangran a los arousanos que además de tener que hacer un recorrido extra para alcanzar una vía de alta capacidad se les queda una cara de estafados que no pueden con ella.

Y más ahora cuando en los círculos políticos se apostaba por rebajar las prohibitivas tarifas de las autopistas como ocurrió en el eje mediterráneo mientras en Galicia se aplicaba el ajuste del IPC al alza.

Es hora de que Audasa aplique las reglas de la justicia distributiva. O Salnés tiene el mismo derecho que O Morrazo a disfrutar de un tramo gratuito desde este mismo momento, mientras el Gobierno se piensa en si la transfiere a la Xunta o si toma la decisión de convertirla en gratuita como en otras zonas de España. Amortizadita está.

Compartir el artículo

stats