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Francisco García.

Bárcenas da el cante

Y Bárcenas cantó, como si fuera el nuevo vocalista de “Taburete”, la banda que lidera su hijo Willy y que hace tilín a los pijos de Madrid y provincias. Emulando a Antonio Molina como un pobre presidiario, el extesorero del PP, bolsillero castizo y chipén, ha entonado desde la trena la balada del arrepentido, del que tira de la manta y se lleva por delante a los prebostes del que fue su partido antes de que cumpla la prescripción. Bárcenas vuelve de gira, con su vieja música, de juzgado en juzgado. Irrumpe en escena como un meteorito imprevisto que la vieja guardia popular consideraba ya fuera de órbita y que amenaza con dejarle a Casado un escenario limpio de diplodocus. Empezando por el tiranosaurio del hormiguero.

Bárcenas decide entrar en campaña y le canta a Rajoy, a Cascos, a Rato y a otros cuantos que tuvieron mando en plaza no solo las veinte en bastos: también las cuarenta en oros de la supuesta caja B de Génova, una calle cuyo nombre apunta a la camorra. El primer tema del nuevo disco de “Luis el cabrón” llegó esta semana con dedicatoria al despacho de la Fiscalía Anticorrupción bajo el título de “Cohecho” y remite de Soto del Real.

Resulta, según acabamos de conocer, que Bárcenas no había perdido los papeles; que fue Rajoy, según la versión del ínclito, quien los pasó por la trituradora. Y que los sobresueldos a repartir entre la cúpula eran frecuentes. La vieja copla actualizada a ritmo de bakalao.

“Luis, sé fuerte” copó las listas de éxito de los Cuarenta Principales de la “Gürtel”. Años después, Rajoy vuelve al “hit parade” con “Échame a mí la culpa”. Como en el bolero, pero en este mundo, el expresidente del Gobierno vuelve a encontrar infierno en vez de gloria en la tranquilidad de su retiro de un registro madrileño.

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