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Pedro de Silva.

Las cuentas de la cuesta más costosa

La cuesta de enero es una institución social tan firme como las cenas y encuentros navideños o el sorteo del Gordo. Todo el que gasta por Navidad y Reyes más de lo que puede, o estando a dieta se atiborra de turrón y mazapán, sabe que en enero llegará la factura. Este año la cuesta tiene mayor pendiente y será más dura, pues incluye la tercera ola del COVID y su cifra de muertos, pero es más de lo mismo solo que a lo bestia. Todo el mundo sabía que los encuentros o eventos, familiares o no, traerían de modo inevitable la cola de los contagios, los ingresos hospitalarios y la muerte de personas mayores, pero muchísimos decidieron tirar para adelante. Estando en puertas la vacuna podían haber dejado la fiesta para el año que viene, pero no. Por lo menos hagamos ahora bien las cuentas de los efectos letales de la Navidad. El papel de aguafiestas es ingrato, pero alguien debe hacerlo.

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