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Luis Quinteiro Fiuza

Luis Quinteiro Fiuza

*Obispo de Tui-Vigo

Peregrinos

Somos peregrinos. Lo intuyó genialmente Platón en el Mito de la Caverna y lo elevó a la más alta expresión Dante en La Divina Comedia. El camino de Santiago, Patrimonio de la Humanidad, se ha convertido desde hace muchos siglos en la referencia privilegiada de esta evidencia existencial. Caminando se aprende a vivir y se recupera el vivir. Porque vivir es salir y llegar. También para caminar hay que salir para llegar. Vida y camino tienen comienzo y meta. Recorrer ese trecho es el quehacer de todos los días. Quedarse parado es la ruptura más triste. Solo caminando se alimenta la vida y se alcanza la meta.

La puerta santa de la Catedral de Santiago se ha abierto para dar comienzo a un nuevo Año Santo. Los peregrinos están de enhorabuena porque ya Santiago les espera en su casa reluciente después de largos días de obras de conservación. Estos primeros momentos no serán fáciles por la pandemia y esperemos que con el paso de los meses el año jubilar se haga accesible a muchos.

La experiencia del Camino, de los caminos, a Santiago es una de las grandes referencias del mundo contemporáneo, como lo ha sido en el medievo y en la época moderna para la configuración de Europa. La globalización de la información y de la movilidad ha convertido a Compostela y a la tumba del Apóstol Santiago en una meta buscada desde los más recónditos lugares de nuestro planeta. Santiago no es ya solo un lugar conocido y anhelado en el mundo entero, sino que se ha convertido en la referencia singular de una vivencia mística total, sentirse peregrino.

Ver atravesar nuestros pueblos de la Galicia rural y marinera a peregrinos de los cinco continentes fue al principio una alegre sorpresa y ya pronto una cosa normal que se ha incorporado a la fisonomía de nuestras posadas y caminos. En muy poco tiempo, Galicia entera, desde Santiago, se ha hecho un hueco en la mente y en el corazón de hombres y mujeres de cualquier parte del mundo que la han descubierto como una joya de la naturaleza y de la cultura.

Mi generación ha crecido con el asombro de la historia del camino de Santiago. Pero la eclosión actual de los caminos a Santiago es algo no lejano, algo que los más jóvenes deben conocer para valorar y continuar. Es ésta una historia trepidante llena de energía y lograda desde una profunda colaboración de todos los estamentos sociales y eclesiales. Lo de Santiago es un regalo maravilloso de la historia a Galicia, pero que ha sido muy trabajado en los años recientes. Nada hay fruto de la casualidad y en los campos de la espiritualidad y de la historia, menos.

Los que han vivido en Compostela en la segunda mitad del siglo veinte saben muy bien dónde está el antes y el después del “éxito” del Santiago de hoy. Hay muchos elementos en ese gran logro, pero uno decisivo y determinante, los jóvenes. Sin ellos, nada se entiende de esta maravillosa historia. Fueron ellos los que, mochila al hombro, redescubrieron para nuestro tiempo los caminos de la tumba del Apóstol y volvieron a disfrutar como peregrinos.

*Obispo de Tui-Vigo

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