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Si para los estudiantes el sonido de las voces de los niños de San Ildefonso representa el final del año, para la pesca es el sonido de las cansadas voces de los ministros de Pesca de la UE en las ruedas de prensa antes del amanecer en Bruselas. También podría valer la comparativa con la Semana Santa sevillana y sus largas madrugás para describir los eternos Consejos Europeos para determinar los TACs y cuotas del año siguiente.

Este año se intuía que no iba a ser un Consejo como otros años, demasiadas novedades marcaban su agenda: por primera vez se decidían conjuntamente todos los TACs y cuotas de la Unión, ya que este año se incorporaba a la agenda también el Mediterráneo y las cuotas de aguas profundas, tradicionalmente decididas en otras sesiones. Es posible también que esto nunca más vuelva a pasar y la razón no es otra que el Brexit.

Unos 119 de los 145 stocks a decidir, se han visto afectados por la falta de acuerdo con el Reino Unido y, por lo tanto, para ellos solo se han aprobado cuotas provisionales para los tres primeros meses de 2021 y basadas en los TACs del año pasado. La razón es que dichas poblaciones están en aguas británicas (total o parcialmente) o que, estando en aguas de la Unión, las flotas británicas tienen derecho a cuotas en ellas en caso de prevalecer un statu quo en la relación pesquera UE-RU. No quiere la UE agriar aún más la negociación y por lo tanto decidió seguir el camino de una provisionalidad que permite continuar la negociación sin prejuicios al tiempo que se impide el bloqueo de la flota el 1 de enero. También se envía un no tan sutil mensaje al Reino Unido de por donde se encaminará la UE en caso de no mediar un pronto acuerdo que termine con el proceso del Brexit: la continuidad de las cuotas actuales sin importar el acceso a aguas británicas. Eso sí, para que esto funcione, el RU tendrá que hacer un ejercicio similar de su lado que aún no ha hecho ni ha indicado que vaya a hacer.

Dentro de un año, los TACS de todas las especies, o al menos una gran parte, serán decididos bilateralmente entre la UE, representada por la Comisión, y el RU y solo después se traducirán en cuotas para los diferentes Estados Miembros. Seguirán las largas noches, eso seguro, y por la mañana las voces sonarán con igual fatiga, pero la negociación habrá sido muy diferente, ya que los Estados Miembros pasarán a ser meros testigos de la negociación, solo pudiendo influir en el mandato negociador que se otorgue a la Comisión Europea. Quedará aún esta madrugá de fin de año, pero solo para el Mediterráneo y los ajustes que se puedan necesitar con los TACs ya decididos.

Y con todo esto hay quien se empeña en que el único efecto del Brexit serán los aranceles sin darse cuenta de que lo que está en juego es el después de un antes que ya ha desaparecido.

*Miembro de Cepesca/EUFA

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