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Javier Cuervo.

Un millón

Javier Cuervo

“Lo dice la ciencia”

El “lo dice la ciencia” que tanto se oye ahora se parece demasiado al “lo dice la fe” que fue número uno en los cuarenta nacionales. “Lo dice la ciencia” es un modo nada científico de citar la fuente de la que mana la información.

La primera vez que me rechinó la frase fue en boca de Pedro Sánchez cuando anunció que para las cuchipandas de Navidad no deberían reunirse más de 6 personas. “Lo dice la ciencia”. Ahora se pueden juntar 10 personas: 6 porque lo dice la ciencia y 4 más porque lo han dicho los presidentes autonómicos, que también han alargado media hora la vuelta a casa para hacer más pesadas las despedidas a la puerta y para que los bebedores tomen “la última”.

La ciencia son las ciencias y en la determinación del número de comensales en 6 cabe pensar que el científico era un epidemiólogo, pero podría haber intervenido un sociólogo con los datos de las familias en España y un psicólogo para paliar las consecuencias de las separaciones familiares en que se han convertido las reuniones familiares. Un endocrinólogo no entraría, como tal, en que sean 10 o sean 6 las personas a la mesa, pero seguramente no recomendaría el tren de comilonas de las Navidades. Cuando habla el endocrinólogo también “lo dice la ciencia”. “Lo dice la ciencia” no dice nada, no dice cuál de las ciencias lo dice y hace un singular de lo que “algunos científicos dicen”.

Hablo contra la frase, no contra la recomendación científica. Probablemente para que las francachelas de hoy no sean pandemia para mañana, 6 será mejor que 10, en general, aunque haya ajuste en las variables para que coincidan con sus particularidades (somos tres hermanos, casados y nuestros padres), sus necesidades (los niños que no cuenten) y con la tía mayor, que no debe quedar sola y a saber si es su última Navidad.

Aunque “lo dice la ciencia” sea políticamente muy útil, es políticamente inaceptable porque se ofrece como grasa para el pueblo, que con eso ya se sacia, traza el punto redondo citando a Blas y tienta a que tengan en uno –ángel del Señor que anuncia– la fe del carbonero.

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