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Ceferino de Blas.

Calles en reciprocidad

Son tiempos propicios para el paseo solitario, con mascarilla, y un buen ejercicio es observar las placas de las calles, cuyos nombres suscitan reflexiones.

Desde las que se pierden en la historia y ostentan denominaciones populares, a las más recientes, cabe preguntarse por qué figuran en el callejero.

Una época abundosa en rótulos de nuevas calles es la segunda década del pasado siglo, que fue un periodo de crecimiento de la ciudad, a la que se había incorporado la villa de Bouzas.

Una solución recurrente de las corporaciones cuando había que rotular un buen número era recurrir a las series. Por ejemplo, las ciudades de la región o pueblos de la provincia.

Esa fórmula da respuesta a quien pregunte por qué existen en Vigo tantas calles con nombres de repúblicas sudamericanas.

Por contra, no se aplicó el método de la serie a las capitales de las naciones sudamericanas, con la excepción de Buenos Aires.

Por este tiempo existía en Vigo un movimiento americanizante, debido a las salidas masivas de emigrantes, porque todas las repúblicas tenían consulados, y por la incidencia de los indianos en la prosperidad de la ciudad. Había un vínculo muy estrecho entre Vigo y Sudamérica que pasaba por el puerto.

Eso explica que en el mes de julio de 1920, se pusieran los nombres de países sudamericanos a once calles, número que completaba el listado del continente con las que ya existían. A comienzos de diciembre se pidió para otra el de Buenos Aires.

La historia de esta última denominación la conocieron los vigueses hace ahora un siglo. Durante una de las semanales sesiones del Ayuntamiento, se dio lectura a una carta del presidente del Centro Gallego de Buenos Aires, en la que comunicaba que había logrado de aquella municipalidad que Concepción Arenal tuviese allí una calle.

Suponía un gran logro para Galicia, y en especial para Vigo, donde la pensadora había pasado los últimos años de su vida (1889-1893), desde que su hijo, Fernando García Arenal, con quien vivía, había sido designado ingeniero director de las Obras del Puerto.

Tan estrecha se consideraba la relación de Vigo con Concepción Arenal que el Centro Gallego, en lugar de dirigirse a la corporación de otra ciudad gallega, por ejemplo, Ferrol, su lugar de nacimiento, escribió a Vigo para que, en correspondencia, le dedicase una calle a Buenos Aires.

Formaba parte de aquel Ayuntamiento, que presidía el alcalde Ceferino Maeztú, el que será segundo cronista oficial de la ciudad, Avelino Rodríguez Elías, que meses antes había logrado que se diese el nombre de Martin Codax a una arteria próxima a la de Alfonso XIII. El será, nuevamente, el encargo de pedir reciprocidad con Buenos Aires y que Vigo le pusiese su nombre a uno de sus viales, teniendo en cuenta la cantidad de gallegos que residían allí, muchos de los cuales habían partido por el puerto vigués.

Así nació en Vigo la Avenida de Buenos Aires: en reciprocidad con la calle de Concepción Arenal que figura en el callejero de la capital argentina, entonces una de las ciudades más cosmopolitas del mundo.

No es una avenida tranquila, sino de las más frecuentadas de Vigo, por la conexión con la autopista A-9 y la Travesía. Pero si no es la más adecuada para pasear sirve para internarse en Teis, en tiempos municipio independiente, con gran personalidad. Y con abundantes calles para recorrer, algunas tranquilas, otras bulliciosas por la vitalidad del barrio.

Lo dicho, son tiempos propicios para recorrer calles de la ciudad, por las que no se suele transitar, visitar barrios y familiarizarse con rótulos poco conocidos. Es una buena forma de andar por el Vigo para vigueses.

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