Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Pedro de Silva.

El finde, por fin con papeles

La gente joven no puede entender la magia del finde, pues lo que se da por hecho no se valora. Pero hace pongamos medio siglo no había finde que valga, y el sábado era un día como los demás, que solo se gozaba como víspera a última hora de la tarde. Luego llegó a trozos el finde, primero sábado de tarde, luego el día completo, hasta empezar a temblar ya la tarde del viernes. Al principio la cosa no tenía nombre, y se usaba el de los inventores (los americanos, como en todo): weekend. Ir de weekend era guay antes de que lo guay existiera, y esas cosas, pilladas de joven (la cosa y uno), dejan una marca en el córtex. Con esos antecedentes aquí se da la bienvenida a la palabra finde, recién llegada a la RAE. La única desventaja es que desear buen finde era una pequeña subida a la red en plan de colegueo, y con papeles será ya otra cosa. Por cierto, me parece que colegueo aún no los tiene.

Para continuar leyendo, suscríbete al acceso de contenidos web

¿Ya eres suscriptor? Inicia sesión aquí

Y para los que quieren más, nuestras otras opciones de suscripción

Compartir el artículo

stats