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Pedro de Silva.

Otra engañosa siesta de la pantera

Hay políticos que van de listos y rápidos y otros, con el ego bajo control, prefieren ir de lentos y algo torpes para que el adversario se pase de frenada. Los primeros son los más brillantes y los segundos los más peligrosos. Aunque a estas alturas todos deberían saber ya que Sánchez es del segundo tipo, se siguen haciendo bromas a propósito de su torpeza, olvidando que si está donde está fue a través de una maniobra política prodigiosa, uno de esos dribling encadenados que de pronto te ponen ante la meta, a portero batido. En aquella ocasión dejó antes sentado en el césped a Iglesias, al que no le quedaba ya otra que prestar apoyo, y así sigue la cosa. Las tarascadas de este ahora son como zancadillas en el medio campo, duelen pero no hacen daño. Mientras tanto la pantera aguarda agazapada: como buen baloncestista, sabe que el control de los tiempos es la clave del partido.

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