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Ceferino de Blas.

Las miradas de Isaac

A Isaac Díaz Pardo lo presentan las biografías como intelectual galleguista, pintor, ceramista, diseñador, editor y empresario, que entre otros varios premios recibió en 2009 la Medalla de Oro de las Bellas Artes de España.

Reunía todos esos títulos, y algunos más, aunque a él, tan humilde como un monje de clausura, le parecería un exceso verse reflejado así.

Era sabio, conocía a fondo la historia de Vigo y le gustaba la ciudad, a la que venía cuantas veces tenía oportunidad. Cuando en el año 2003 se le pidió que diseñase el logotipo del sesquicentenario de este periódico, se inspiró en las famosas estelas romanas que se guardan en Castrelos, y utilizó una de ellas como símbolo para la conmemoración. Lució durante todo el 150 aniversario del decano de la prensa española. Está en la hemeroteca y forma parte de su historia.

La relación de Díaz Pardo con el periódico, y por tanto con Vigo, viene de antiguo. Hay una foto suya de niño con su padre, Camilo Díaz Baliño, en estas páginas, ambos ataviados de verano, en pleno éxito de su progenitor.

Era cuando Díaz Baliño ilustraba con impresionantes carteles a toda portada los días de Galicia. No se han superado esos magníficos dibujos, y eso que por esa época, finales de los años veinte, engalanaban este periódico genios como Castelao, Federico Ribas y Maside.

La relación familiar no se limitaba a las aportaciones artísticas de su padre, sino también de su tía, Lolita Díaz Baliño, que será la primera mujer que ingrese en la Academia Gallega de Bellas Artes. Entre otros, existe un delicioso dibujo suyo, que embellece una poesía de Díaz Herrera, en 1927.

Este recapitulatorio de la relación de los Díaz (Baliño, Pardo, y ahora Arias), con el decano de la prensa y con Vigo, viene al caso porque desde hace unas semanas se exhibe una gran exposición en el Gaiás, titulada “Las miradas de Isaac ”, que actualiza su figura, coincidiendo con el centenario de su nacimiento.

La exposición, que reúne más de 200 piezas de su autoría, permanecerá abierta hasta abril, lo que permitirá a muchas personas visitarla, a pesar de los inconvenientes de la pandemia.

Es uno de los acontecimientos culturales de este periodo, por la categoría artística de Díaz Pardo y porque está comisariado por sus dos hijos, Xosé y Camilo, que han elegido lo más característico de su padre para mostrarlo.

No obstante el reclamo que supone la muestra del Gaiás, es evidente que mucha gente que quisiera presenciarla no lo hará por la distancia, la pandemia u otros factores. De ahí que, una vez más haya que plantear la conveniencia de que esas grandes muestras que se exhiben en la Ciudad de la Cultura fuesen itinerantes, de forma que se exhibiesen también en otras ciudades gallegas.

Sería una forma de expandir (descentralizar) la cultura con mayúscula, sin que quedase limitada a una sola sala, por espléndida que sea, como es el caso del Gaiás.

Como ocurre con los museos de diferentes autonomías, que acuerdan compartir exposiciones para abaratar costes y darles mayor visibilidad, bien podría trasladarse esa práctica museística a las ciudades gallegas.

En este caso, sería una magnífica oportunidad para adentrarse en las miradas de uno de los mejores artistas que ha dado Galicia. Miradas increíbles.

En lo que no suelen incidir las biografías es en los valores humanos de Díaz Pardo que se ha significado por ser humilde, bueno, honrado, coherente, trabajador, servicial e incorruptible. Es el mejor ejemplo en el que mirarse para comprobar el rango que ha alcanzado cada uno como persona, comprobando cuántos rasgos cumple de los que poseía y ejercía Isaac.

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