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Ceferino de Blas.

El itinerario de Pacewiehz

El centenario de la muerte de Michel Pacewiehz, el 2 de febrero de 1921, a los 78 años de edad, en el número 49 de la calle Urzáiz, donde residía, debe conmemorarse como merece el personaje.

Es uno de los arquitectos que ha dejado parte de las obras más representativas del Vigo más reconocible, pero que parece haber pasado de puntillas por la ciudad.

Baste decir que, cuando en 1897 se difunde que el filántropo García Barbón ha decidido construir un edificio para la Escuela de Artes y Oficios, trasciende que ha encargado los planos a "un arquitecto de París". Pero no se dice su nombre.

Más aún, después de trabajar y residir en Vigo durante casi un cuarto de siglo, aún no se sabe como se escribe su apellido, ya que cada autor lo hace con diversa grafía, por lo que aquí utilizaremos la que aparece en la esquela que se publicó en este periódico, encargada por su familia: Michel Pacewiehz.

Es parco el tratamiento que dedica la prensa a su fallecimiento, que se limita a una breve nota en la que recoge que lleva años residiendo en Vigo, donde goza de simpatías entre la colonia francesa, en la que es presidente de la Sociedad de Beneficencia y vicepresidente de la Cámara gala.

De lo que se deduce que no llevó una vida social intensa, aunque la necrológica incida en el tópico de que "disfrutaba de generales simpatías y era persona afable". Si subraya su relevante aportación al urbanismo, ya que es "autor de los planos de bastantes edificaciones" que se han construido en Vigo, y cita entre las últimas el teatro Odeón, en la calle Urzáiz. Este elegante teatro se inauguró el 13 de octubre de 1917 con la comedia "Los Gabrieles", interpretada por la compañía de Ernesto Vilches. Previsiblemente, uno de los que acudieron al estreno fue el propio Pacewiehz.

Su biógrafo, el arquitecto e investigador, J.A. Martín Curty, abrió el viernes con una conferencia los actos del centenario, aunque no pudo celebrarse, como estaba previsto, en la Escuela de Artes y Oficios, la primera obra que construyó en Vigo.

La recuperación de la biografía de Pacewiehz es la ocasión de remarcar la importancia del urbanismo vigués del periodo en el que se levantaron los edificios más admirados, obra de los grandes arquitectos que crearon esa ciudad suntuosa, de la que aún quedan abundantes muestras.

Lo han estudiado y escrito sobre él los mejores investigadores, como José Luís Pereiro, Jaime Garrido, Ramón Iglesias, Martin Curty y cuantos historiadores se han ocupado de Vigo.

Hace años se acometió un plan para señalizar con placas explicativas los edificios representativos. Siguen ilustrando a los curiosos. Fue un trabajo necesario para realzar la riqueza arquitectónica de Vigo, pero quedó incompleto.

Es el momento de elaborar el plano definitivo del urbanismo que llama la atención, y de identificarlo con fichas que expliquen el estilo de los edificios, los autores y sus propietarios.

Otros dos actores indispensables son las sagas que los habitaron, y los profesionales que los construyeron: canteros, carpinteros y otros artistas anónimos que dejaron obras de arte en las fachadas.

Falta por redondear el elenco de edificios relevantes que existen fuera del casco urbano, en Bouzas, Teis, el Calvario y las diversas parroquias.

El patrimonio arquitectónico vigués, el tangible y el intangible, es tan rico como desconocido, ya que siempre es preterido por el contexto industrial y económico de la ciudad.

El aniversario de Pacewiehz es la ocasión de darle visibilidad, aunque lo prioritario sea centrarse en su obra, comenzando por señalizarla en su totalidad, la que se conserva y la desaparecida. Y divulgarla, de forma que la reconozcan todos los vigueses.

Es indispensable que se marque el itinerario de Pacewiehz, que abarque todas las edificaciones de su autoría, desde Casa Yáñez, con su preciosa galería neogótica al Moderno, incluidas las que se han perdido, como el citado Odeón.

Recorridos guiados por esos lugares serían la mejor forma de introducir a la gente en una época de gran vitalidad en la que se planeó un urbanismo que da lustre a Vigo, al tiempo que se recuerda la figura del arquitecto y los personajes que contrataron sus planos.

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