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Santiago Lago Peñas.

Covid-19: salud o economía

La experiencia atesorada hasta el momento debería ser suficiente para aclarar que la disyuntiva entre salud y economía solo puede existir en el muy corto plazo. En particular, cuando estás en un nivel de incidencia muy baja, como el de Galicia en junio y julio, olvidarnos de las restricciones y hacer vida como antes (fiestas de todo tipo, locales de ocio a pleno rendimiento, movilidad plena) permite ganar en actividad y dinamismo económico sin que, aparentemente, perdamos nada en salud. Pero es un espejismo. A medio plazo, la curva de contagios se dispara de nuevo, la gente vuelve a asustarse, las expectativas comienzan a empeorar e incluso aquellos cuyos negocios vivieron un respiro durante unas semanas, se ven obligados a paralizar e incluso cerrar por mucho más tiempo. Peor aún: las olas marean a la gente y arruinan las decisiones económicas de gasto e inversión.

Que nadie se lleve a engaño. No existe una disyuntiva real entre economía y respeto a normas de distancia social. Mientras no lleve la vacuna, estamos condenados a cumplir escrupulosamente con lo que nos transmiten los responsables de la gestión de la epidemia.

La elección real que tenemos ante nosotros es entre respetar unas exigencias moderadas o asumir que tendremos que padecer exigencias extremas, que pueden derivar en confinamientos. Por eso, es fundamental que aprovechemos la buena posición relativa de Galicia en el mapa español y la excelente capacidad de gestión del Sergas para volver a situarnos por debajo de los 1.000 casos activos.

Para ello, debemos renunciar a parte de nuestros hábitos o, al menos, a hacerlo de otra manera. Reuniones familiares, fiestas de estudiantes, celebraciones de todo tipo que contravienen las normas? Si fuésemos capaces de eliminar todo esto, garantizaríamos que el curso escolar transcurre con presencialidad y nuestros jóvenes no pierden en lo más importante para ellos, que el pesimismo no cunde, que todos nos podamos relajar y soportar sin que nos embargue la tristeza las dos estaciones de lluvia y frío que tenemos por delante hasta que, ojalá, comiencen a llegar las vacunas.

Está bien que pensemos en cómo levantaremos la economía. Pero en estos momentos es tan importante o más que frenar la caída. Está en nuestras manos.

*Director de GEN (Uvigo) y del Foro Económico de Galicia

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