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Javier Sánchez de Dios.

Crónica Política

Javier Sánchez de Dios

El vacío

Acaba de publicar FARO DE VIGO una información que debería causar una reflexión a fondo entre los responsables de la organización territorial y socio/económica de Galicia. Dice que la brecha de renta anual entre concellos grandes y pequeños crece, ronda ya los 7.000 euros y que los segundos que resisten mejor son los que forman el entorno de lo que algún día se llamarán áreas metropolitanas. El resto varía según su actividad económica, pero en resumen apunta un mapa que confirma no ya esa brecha, sino algo peor: la amenaza creciente del vacío.

Pueden ahorrarse, quienes discrepen, los gestos: no se trata de repetir la retórica -por otra parte muy cierta- referida a la crisis demográfica. Cuando se habla de "vacío" la referencia es actual y no se ciñe a la población, que también, sino a un enorme hueco que puede separar aún más a las dos Galicias, la interior y la litoral. Y es inevitable unir los dos conceptos antedichos, brecha y vacío, con otro: el agujero que la desaparición de las cajas de ahorro supuso para partes vitales de la industria, la pesca y otros sectores primarios, la educación, la cultura y el deporte gallegos.

La reflexión que se propone nada tiene que ver con la melancolía por tiempos pasados sino con el análisis de lo que se perdió y que cualquier plan "de reconstrucción" que se precie debería tener en cuenta. Porque para quien ame a este antiguo Reino y respete a sus gentes, será preciso utilizar la memoria de lo que se perdió y así facilitar la tarea de quienes hayan de inventariar las necesidades de futuro. Para recuperar si es posible lo destruido, por supuesto, que ese es el sentido profundo de cuanto se dice que se va a procurar.

Por eso es por lo que se ha citado a las cajas de ahorro gallegas. Y especialmente a Caixanova: por el indiscutible impulso que su Obra Social ha significado para las comunicaciones terrestres en la otrora llamada Autopista del Atlántico, la educación -desde la Universidade de Vigo a la UNED de Pontevedra pasando por la Formación Profesional en la Escuela/Hogar, la de directivos de empresa en la de Negocios o la enseñanza especial-, el apoyo decisivo a la flota de altura en tiempos de urgencia o "los intangibles", los clubes, las orquestas y bandas de música, el teatro popular, la cultura y el arte. Y todo lo demás a reconstruir.

La desaparición de la que hubiera sido, de no haberlo impedido una visión egoísta, localista y miope, la gran caja gallega y mantenido y reforzado esa dinámica, debiera servir de lección y hasta en cierto modo de guía. E incluso de acicate para, con la lógica adaptación a las circunstancias pero manteniendo otro de los valores que no cotizan en Bolsa como la conversión de los beneficios en actuación para el propio territorio, reconstruir este país con cimientos que duren y una estructura que resista los mezquinos intereses de quienes se creen más que los demás por méritos que nunca tuvieron.

¿No??

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