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José Manuel Ponte

inventario de perplejidades

José Manuel Ponte

España dentro de España

Dada la alarmante expansión del coronavirus, que en la comunidad autónoma de Madrid ha desbordado todas las previsiones, suponíamos que la reunión entre el presidente del Gobierno español y la presidenta del Gobierno madrileño para coordinar esfuerzos en la lucha contra la pandemia, tendría lugar con la urgencia y la discreción que un despliegue de esas características requiere. Al mismo tiempo, la cita serviría para transmitir a la opinión pública una imagen tranquilizadora de cooperación entre dos administraciones que llevaban un tiempo a la greña por las abismales diferencias de criterio sobre cualquier clase de asunto.

Pero estábamos equivocados. En vez de remangar la camisa y ponerse de inmediato a la tarea, los dos mandatarios dejaron transcurrir un largo fin de semana mientras crecía la inquietud y los rumores entre la población afectada. Que se contaba por cientos de miles sin que quedase muy claro cuáles eran las fronteras entre unos barrios y otros, aunque crecía la sospecha de que castigaría como siempre a los mas populosos y de menor renta.

Por lo demás, el protocolo de la recepción al presidente Sánchez en la sede del Gobierno regional resultó muy vistoso. El antiguo edificio de la Puerta del Sol, donde tantas palizas sufrieron los discrepantes con la dictadura, estaba engalanado con un enorme despliegue de banderas de España y de la comunidad autónoma de Madrid. Aquella de color rojo carmesí con siete estrellas de cinco puntas que encargó el socialista Joaquín Leguina para sustituir a la primitiva de color verde y más al gusto mahometano. La señora Díaz Ayuso salió a la puerta para recibir en la acera al señor Sánchez y solo echamos en falta que no estuviese formado un destacamento de la guardia urbana en traje de gala para pasarle revista mientras sonaba el himno de la comunidad madrileña con letra del poeta García Calvo y música de Pablo Sorozábal. Ese que dice muy propiamente "yo soy el ente autónomo ¡último, el puro y sincero". Es decir, el ente autónomo por antonomasia sin tentaciones separatistas ni otros incordios identitarios.

Las imágenes servidas en directo por la televisión nos permitieron oír lo que se decían los dos personajes mientras subían las escaleras. En una de esas la señora Ayuso se manifestó muy satisfecha de poder enseñarle "su casa! a don Pedro Sánchez, un desliz que no pasó desapercibido a los de la comitiva. Pero lo mejor vino después, en la comparecencia ante la prensa, cuando quiso expresar cuál era su idea de Madrid y de España. "Madrid -dijo- es España dentro de España. ¿Qué es Madrid si no es España?". El auditorio guardó silencio mientras asimilaba la profundidad del concepto, pero la presidenta de la comunidad, por si no había quedado suficientemente claro, redondeó su reflexión. "Es esa libertad, esa densidad, esos horarios, a cualquier hora se puede comprar en cualquier tienda". Lo de la libertad y lo de los horarios quedó medianamente claro, pero lo de la "densidad" merecería alguna que otra precisión. Quizás se refiera a los atascos de tráfico como signo visible de la prosperidad. Aquella fue una intervención suya muy celebrada. En la línea de Dolores de Cospedal sobre el pago en diferido a Bárcenas.

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