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Pedro de Silva.

El caso Messi como ansiedad sustitutiva

El fútbol siempre viene al rescate de los malos rollos. Visto desde la distancia y sin disponer de las claves secretas, da la impresión de que el secesionismo ve bien la secesión de Messi, no se sabe si por su praxis de ruptura unilateral, porque podría allanar el camino a un President (del Barça) soberanista, o porque puede hacer subir el nivel freático de frustración popular, cuya transformación en soberanismo es una de las recetas preferidas de la casa. Por mi parte veo bien que Messi se vaya, aunque por razones muy distintas, en concreto la conveniencia de que el cruel vacío que dejará la Diada de 2020, un espacio sin masas (como el Camp Nou), sea reocupado por otra angustia socialmente sentida allí, pues como se sabe la peor angustia es la que no tiene una causa-percha de la que colgar. El covid-19 ya no servía, pues gracias a la nueva normalidad se ha vuelto normal.

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