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Javier Sánchez de Dios.

Crónica Política

Javier Sánchez de Dios

La burocracia

Está visto que, sobre todo en tiempos de crisis, este país debería buscar el modo de reducir la burocracia y cumplir de una vez con la razón teórica por la que se creó el Estado de las Autonomías. Que si mal no recuerdan muchas decenas de miles de gallegas/os -la población de edad media más alta de España, junto a Castilla/León- era la de "acercar la Administración a los administrados". Lo cual sonaba a utopía o, si se prefiere, a quimera, aunque años después, tiende a ser un cuento chino. Dicho con todo respeto, pero también con claridad.

Claro que, como la cosas expuestas de esa guisa suenan exageradas necesitan matices: el primero que no se busca tanto criticar el modelo como su aplicación. Y hay ejemplos que lo argumentan: los trámites, ahora mismo, se han doblado -desde los europeos hasta los municipales, pasando por los provinciales y los regionales hasta llegar a los estatales-, pero hay quien lo discute. Por eso procede añadir otra muestra -de anteayer, como quien dice- porque la Xunta reconoce que hay 12.600 valoraciones de discapacidad en espera -o sea, personas pendientes de valoración de sus solicitudes de incapacidad.

Es verdad que, en camuflaje administrativo, a eso se le llama retraso, sino "espera". Es de suponer que ninguna de esas personas haya fallecido ya, porque resultaría otro argumento para exigir que, si no eficacia, al menos la burocracia funcione con cierta agilidad. Y que se le asignen recursos bastantes, claro, algo que no debe extrañar que se reclame dado que la Xunta asegura, como si fuese algo digno de un esfuerzo singular y meritorio, que va a "preparar" funcionarios para conseguir reducir semejantes listas de espera. Y eso que tiene ya decenas de miles de empleados.

Conste que cuanto se critica no es solo a la gobernanza gallega que -en funciones- sigue presidiendo por la gracia de las urnas el señor Feijóo. También el Parlamento, o lo que quede de él, porque con las vacaciones de enero, lo de las elecciones del 5/A suspendidas en marzo por el coronaviruas, después el estado de alarma, más tarde el 12/J y ahora el tórrido verano, lleva -la Cámara- sin dar un palo al agua en lo que va de año. Ahora, aunque con cargo a la Diputación Permanente, podría tratarse este asunto, siempre que señorías consideren urgente desatascar lo que millares de personas llevan esperando desde hace años.

Sonaría raro, pero observando con detenimiento las agendas de trabajo real -en contraste con el de la inmensa mayoría de los representados, por un suponer- de los representantes, podría suceder. Al fin y al cabo, eso de sudar en el escaño es considerado por no pocos usuarios de acta como algo "plebeyo". Y, por más que se crea caricatura, e incluso aunque indigno, ya va siendo hora de que, en funciones o como sea, todos se pongan a cumplir lo que prometieron hace un par de semanas. Porque su tiempo de vacaciones hace mucho que ya caducó.

¿O no??

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