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Javier Sánchez de Dios.

Crónica Política

Javier Sánchez de Dios

Las moscas

Hay veces, al menos desde la opinión personal, que la sabiduría del refranero popular debería explicarse en las escuelas para facilitar su aplicación en la vida. Especialmente en la pública y de forma concreta en el oficio político, porque sería, con suerte, un modo de evitar la profusión de disparates. Cierto que no solo se producen en esos terrenos, y que en todos los demás aparecen, pero existe una diferencia: en aquella actividad sus efectos suelen ser dañinos, mientras en lo privado quizá no tanto, salvo escándalos recientes de grueso calibre.

Hablando, pues, de refranes, es oportuno referirse al que recuerda que "en boca cerrada no entran moscas". Y referirlo en este caso al señor Losada, delegado del Gobierno en Galicia y especializado en buscar explicaciones a la inexplicable, que no solo prescinde del consejo, sino que cada vez que habla provoca subidas en los precios del pan. Aparte, por supuesto, de poblar su lengua de insectos -en sentido figurado-, lo que no le evitan molestias a él mismo y, sobre todo, a quienes leen o escuchan sus ocasionales dimes y diretes.

Los últimos -por ahora- son de esos que alguien llamó "de traca" quizá por lo explosivo. Y es que don Javier, se supone que para justificar la denuncia de la Xunta a causa de la desigual, o por lo menos opinable, distribución desde el Gobierno central de los fondos contra los efectos del Covid-19, produjo una ocurrencia singular incluso para él. Afirmó que Galicia recibió menos dinero que otros porque "según Feijóo", aquí hubo un menor número de muertos. Algo que contribuye a la terrible sospecha de que alguien valora en metálico la estadísticade fallecidos: quizá por eso Sanidad -el Ministerio, se entiende- los falsea.

Frenado -a duras penas- el primer impulso que sin duda y con razón sentirá cualquiera que haya sufrido la pérdida de algún familia o amigo por causa de la pandemia, cabe alguna solicitud. La primera sería una disculpa, pero la mejor consistiría en limitar en qué asuntos, y vistos los precedentes senatados por ese pintoresco delegado, debiera pronunciarse oficialmente, por si las moscas. O, como mucho, lo haga para tratar cuestiones que se supone son de su competencia directa, como las que se relacionan con los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado.

Ocurre que, sin ánimo de ensañar la crítica hacia el exalcalde de A Coruña, tampoco en esta materia policial parecen destacables ni su óptica ni sus consideraciones. Porque argumentar que el aumento de accidentes graves de tráfico se debe al "desfogamiento" de gentes confinadas durante semanas para protegerlas del virus sobrepasa lo de la "traca" para convertirse en un espectáculo de aurora boreal. De ahí que, al menos para evitar las moscas en su garganta, los amigos -y en su defecto. sus superiores- podrían recomendarle que mantuviera la boca cerrada. O, como mal menos, que lo piense tres veces antes de abrirla.

¿Eh?

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