Ahora que ya está más cerca el día 12, y por tanto el momento de ir a votar, parece oportuno expresar cierta perplejidad no ya solo porque algunos hablen del rebrote del coronavirus en A Mariña de Lugo como si resultare responsabilidad de la autoridad sanitaria gallega sino como un instrumento de la campaña electoral. Diríase que es a la desesperada, para ver si alguien -además de las voces especializadas en esa estrategia de críticas al Ejecutivo autonómico para disfrazar los errores del central- puede obtener resultado en votos, pero resultaría arriesgado. A ver.

Lo curioso, y aún más difícil de entender, es que se hayan oído también reproches a la fecha del 12/J elegida por quien -en exclusiva- puede fijarla, como si el maldito rebrote no fuese lo que parece. O sea, un descuido de quienes olvidaron -o no quisieron recordar- las instrucciones de la autoridad sanitaria. Y confundir o, lo que es peor, mezclar intencionadamente el culo con las témporas, que es una de las maneras más feas de manipular. Que olvida a propósito, además, la regla según la cual el mandato del Sergas es preventivo y que prevenir es mejor que curar.

Hablando de prevención, hay otro dato interesante para una reflexión. La Consellería de Medio Rural acaba de anunciar dos novedades en lo que respecta a incendios forestales: la puesta en servicio de drones muy avanzados para vigilar el monte y un espectacular aumento en la limpieza de superficie arbolada, pública o privada. Es fácil de recordar que algo de eso aparecía en un "minipacto" por el monte logrado entre el PSOE de aquí y la Xunta en tiempos en que la portavocía de la oposición la ejercía el señor Leiceaga, predecesor de Caballero, don Gonzalo.

Se ignora si aquel acuerdo está en vigor, pero una cosa es segura: que en todo caso Medio Rural lo cumple. Y además que la cantinela crítica aquella que pedía "más previsión y menos extinción" yaz no se oye. Pero sería una pena que el silencio obedezca a la manía, repelente, de no reconocer mérito alguno a quien lo tenga. Que es una desdicha de producto -por cierto- de la escuela político/filosófica que defiende lo de "cuanto peor, mejor" y que no necesita más comentario. Lo penoso es que se siga aplicando aquí, porque es muestra de lo flojo que anda el oficio.

Antes de rematar, y a cinco días de la jornada de reflexión, tampoco estorbará la insistencia en dos puntos de la campaña, antes de que llegue la procesión final de altos cargos para pedir el apoyo a sus candidatos respectivos: la encuesta de este periódico demuestra que los asuntos que importan de verdad a la gente del común, como el paro o la crisis poblacional, sólo se tratan, de pasada, en los discursos y entrevistas de una campaña insulsa. Nadie sabe por qué, pero la sospecha acerca de que el motivo se halle en la ausencia de soluciones válidas crece. Y eso infunde tanto temor, al menos, como el Covid-19.

¿O no?