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Javier Sánchez de Dios.

Crónica Política

Javier Sánchez de Dios

Prórroga y reparto

Uno de los factores clave que provocan el alivio del Gobierno central tras el acuerdo de la UE -el reparto de 750.000 millones para reparar los daños del Covid-19- es la parte que correspondería a España. Y, en verdad, 140.000 de esos millones le alegrarían la pupila a cualquier ministra de Economía o de Hacienda, y ya ni se diga a un presidente; pero es posible que el gabinete entero padezca de exceso de confianza. Lo que no se escribe para amargarle la fiesta a alguien, sino porque no hay seguridad en las cifras finales y, además, lo de la gratuidad parcial es un cuento.

Para dejarlo claro, lo primero depende todavía de que el Parlamento europeo otorgue su placet a la propuesta, trámite fácil en teoría dado que la Cámara habría solicitado dos billones de euros. Lo segundo resulta más complicado ya que parte de los países no están por la labor de aportar a la causa y menos aún sin que la Unión meta en vereda a los que -según los nórdicos- son gente despilfarradora y poco seria. Y menos mal: hasta hace poco se les llamaba "PIGS" -en gallego, porcos- a Portugal, Italia, Grecia y España, en este caso Spain para ajustar las siglas.

O sea, tres puntualizaciones. Una que el sur, marcado en la insultante definición, no le gusta al norte -y centro- de la comunidad mucho más que para hacer turismo, y a ver qué pasa ahora. Dos, que si se decide -el norte- a participar en la colecta, lo hará con condiciones: lo de "gratuito", que para España supone un 60 por ciento de su total, se condiciona a "importantes reformas", con las que no traga Iglesias. Y, en fin, tres: que los intereses adosados al 40 por ciento, no serán acaso muy elevados, pero con toda seguridad, a tocateja. Suponer otra cosa sería de ilusos.

La propuesta de la Comisión, que era urgente y es de aprobación necesaria, implica un dato también clave: de no salir adelante podría suponer unos cuantos clavos más para el ataúd de la UE, cuya salud era mala ya antes de la llegada del virus. Es de suponer por tanto que no surjan dificultades añadidas, al menos hasta que los beneficiarios se pongan a la tarea de distribuir en sus países lo que a cada cual toca. Y aunque sea refrán español, tiene traducción -y una aplicación también- casi universal: se trata del que afirma lo de "el que reparte, se queda con la mejor parte".

Hay otra lectura adicional, especialmente importante para Galicia. La que dice, por una parte, que los acuerdos -complicados- que busca el bigobierno de Sánchez e Iglesias para estabilizarse y de cara a los Presupuestos del Estado, se están gestando durante las prórrogas del estado de alarma, al que le han cogido el gusto. Y como además lo procuran por el método fenicio, que es comprando y vendiendo, el resultado será desigual e injusto. Probable y especialmente para Galicia: sus diputados se reparten entre la oposición del PP al bigobierno y las sucursales de los socios. Todos menos uno, el del BNG, al que burlan con acuerdos -en comunicación interprovincial- que luego incumplen.

¿O no?

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