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Ceferino de Blas.

En el 18, solo llegó una ola

Existe consenso general de que habrá, al menos, dos olas del coronavirus, por lo que es imprescindible no bajar la guardia. La opinión se basa en la experiencia de otras pandemias tan letales como la presente. Y la de referencia es la "gripe española" de 1918.

A Vigo no llegó la primera, sino la segunda ola, pero con tanta virulencia que en el plazo de dos meses dejó en el área más de quinientos muertos.

El brote epidémico, que en España, y en algunos puntos de Galicia, se sitúa en el periodo de mayo a julio, no se apreció en Vigo, donde no se produjeron contagios ni hubo defunciones.

La primicia de la llegada de la gripe se difunde el 5 de junio, en un breve periodístico que decía: "en Tui aumenta el número de casos de gripe". Y no podía atribuirse el contagio al tráfico por la frontera, puesto que estaba semicerrada desde hacía meses. Para no alarmar a la población, se matizaba con la frase de que "la enfermedad se presenta con caracteres benignos".

No obstante, en previsión de lo que pudiera ocurrir, el 9 de junio se reunía la Comisión Provincial de Sanidad, que "cambió impresiones respecto a la epidemia que se ha empezado a extender por España". A los comisionados no les pareció una cuestión menor lo que sucedía, porque se acordó la desinfección de todos los locales de la provincia en los que se reunía público.

Pero aquel brote epidémico de primavera no llegó al entorno de Vigo. Por lo que puede afirmarse que en la ciudad no hubo primera ola de la enfermedad.

La única salvedad es la tripulación del buque de la armada "Carlos V", que a comienzos de junio tuvo que someterse a cuarentena, en el lazareto de San Simón, pero no se registraron víctimas.

La enfermedad sobreviene el 22 de septiembre, cuando los periódicos titulan: "Llega la gripe", con especial incidencia en las zonas de Vilagarcía y Ribadavia.

En el área de Vigo se retrasa, pero aparece con fuerza en los meses de octubre y noviembre, acompañada de una tremenda letalidad en la ciudad y en los municipios y parroquias colindantes.

En puridad puede afirmarse que en el área viguesa no hubo dos olas, sino una, ya que no se vivió el brote epidémico de primavera.

Aunque las estadísticas, por el número de víctimas habido en cada periodo, constatan un brote y un rebrote, e incluso una tercera oleada entre enero y abril de 1919, esa experiencia no se produjo en Vigo, donde las defunciones se concentraron en el periodo otoñal.

Lo refrenda el Registro Civil, en el que las anotaciones que especificaban a diario las defunciones a causa de la gripe, solo se registraron entre principios de octubre y mediados de noviembre.

En resumen, y sin detenernos en disquisiciones, puede afirmarse que la "gripe española", que originariamente era norteamericana, en el ámbito de Vigo solo se propagó con intensidad en el plazo de mes y medio.

Aciertan quienes afirman que en el próximo otoño puede producirse el rebrote del coronavirus y que debemos estar preparados, incluso acostumbrarnos a convivir con él, pero las previsiones estadísticas no son axiomas. Pudiera ocurrir que el coronavirus no se reprodujera en el otoño o lo hiciera con baja intensidad. Como decían los antepasados que experimentaron la gripe, "con caracteres benignos".

Evidentemente, esta posibilidad óptima, sería una bendición, pero como lo prudente es manejar todas las opciones, incluidas las pésimas, habrá que tener muy en cuenta las advertencias de los expertos, médicos y estadísticos, y enfocar el otoño sin miedo pero con las máximas cautelas.

No hay que confiar en los milagros que desmienten las estadísticas, porque es una evidencia su verosimilitud, pero a veces suceden, y podría ocurrir que tampoco llegue a Vigo una segunda ola del coronavirus. Ya ocurrió en 1918. ¡Sería magnífico!

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