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tribuna del lector

La vida y la muerte

Esta maldita pandemia nos llena de miedo porque somos conscientes de que nos puede tocar a nosotros.

Llevamos más de mes y medio de confinación y a mí se me ha llevado tres buenos amigos: Avelino Graña, que fue hasta su jubilación responsable de Caixavigo en Pontevedra y en su área de influencia; a José Luis Lago, gran empresario antiguo miembro de nuestro Club 55; y a Pepe Folgado, secretario de Estado de Energía en el gobierno de Aznar.

Todos ellos dejan viudas que son amigas también y que están gracias a sus grandes convicciones religiosas dando muestra de una entereza no muy normal. Soo me queda decirles a Minucha, Mari Carmen y a Emilia que si el Señor les mandó esta gran prueba también les dará gracias para sobrellevar estas horas de soledad que tendrán al faltar sus maridos.

Pero a la posible muerte también es posible superarla, mis consuegros Segundo y Jaime fueron víctimas del "coronavirus" y estábamos muy preocupados. Después de un mes, Segundo ha dado negativo en su test y Jaime se encuentra con grandes ganas de trabajar y, si Dios quiere, dará negativo el test que le harán.

Todos estamos con miedo y temor a que nos pueda tocar a nosotros, pero tenemos que reaccionar para que no sea que superada esta pandemia nos deje unos efectos secundarios de inestabilidad y falta de ilusión para vivir la vida.

Hay que reaccionar y no aletargarse en esta confinación forzosa. Hay que hacerse un plan de vida levantándose de la cama más pronto que tarde y empezar a trabajar dentro de casa desde limpiar hasta cocinar, de poner en orden muchos papeles que a lo largo de la vida vamos almacenando para cuando tengamos tiempo. Este tiempo ha llegado y te llevas un gran gozo con fotos y escritos que te recuerdan muchas cosas que habías olvidado, poner en orden todos estos papeles para poder repartir entre tus hijos y nietos.

El nacer y el morir son partes de la vida y sabemos el día que hemos nacido pero no sabemos cuándo el Señor nos llevará.

Para los creyentes,que somos muchos, nos da tranquilidad el pensar en un padre Dios misericordioso y que nos quiere con locura, y con tanta locura, que envió a su hijo Jesucristo a nuestro mundo para redimirnos, morir crucificado y resucitar al tercer día. Y de ello fueron testigos sus discípulos y más de quinientas personas.

Este domingo pasado hemos celebrado el día de la divina misericordia, el Papa Francisco celebró la Santa Misa y conmemoró el veinte aniversario de cuando S. S. Juan Pablo II instauró la devoción a la divina misericordia. La homilía del Papa Francisco no tuvo desperdicio. Nos habló del lema "Jesús confío en ti". El Señor siempre va a nuestro encuentro y no se cansa de perdonar, el problema es que a veces el hombre no pide ese perdón.

La pandemia sigue a pesar de la confinación, estoy seguro de que si el gobierno empezara esta alarma antes y no estuviese con veleidades como aquel ocho de marzo en el que se consintió esa manifestación que causaría el contagio de varias ministras, hoy estaríamos en mejor posición para emprender la marcha hacia la normalidad.

Así las cosas seamos prudentes para no volver a recaídas que entonces esta pandemia sería mortal.

Pidamos al Señor de la vida que tengamos una vacuna para el "Covid-19 "este otoño y, como decía Santa Teresa, "habría sido una mala noche en una mala posada".

*Miembro Club 55

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