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Camilo José Cela Conde.

Terraplanismo

El hombre que murió queriendo demostrar que la Tierra es plana

Un ciudadano estadounidense que se proclamaba a sí mismo como El Loco Mike, el mayor temerario del mundo, aunque su profesión fuese la de conductor de limusinas, oficio de escaso riesgo en un país con carreteras enormes y aparcamientos gigantescos, ha muerto en California al desplomarse su cohete de fabricación casera con el que quería alcanzar una altura de 5.000 pies para demostrar -mediante testimonio visual, imagino- que la Tierra es plana.

El Loco Mike, de nombre civil Mike Hugues, sostenía que nadie en realidad, que ningún ser humano había alcanzado la estratosfera y que las imágenes que muestran a nuestro planeta esférico, tomadas desde el espacio, son falsas. Pero al poco de despegar su cohete perdió el paracaídas, con lo que las posibilidades de una vuelta suave a tierra firme desaparecían y luego, al meterse entre las nubes, no se sabe lo que sucedió para que el astronauta en ciernes cayera al vacío.

Según aclara la noticia, Hugues no era en realidad un terraplanista convencido de los que buscan prosélitos en Carolina del Norte, sino que proclamaba la condición plana de la Tierra con el único fin de obtener fondos que le permitiesen realizar su viaje espacial. Le salió bien o mal, según pensemos en el principio o el fin de su aventura. Deben abundar los convencidos de casi cualquier cosa y dispuestos a contribuir con su dinero a demostrarla porque El Loco Mike consiguió 17.000 dólares en cinco años. Pero lo que no queda nada claro es por qué no se compró un billete transoceánico de avión con asiento en la ventana porque, de esa forma, iba a volar a más del doble de altura y le iba a salir mucho más barato incluso viajando en primera clase. Ya es tarde para averiguarlo, pero habrá con toda seguridad más temerarios dispuestos a demostrar que la Tierra es plana en contra de lo que saben todos los marinos del mundo: a solo quince millas de distancia la curvatura del planeta hace que los barcos desaparezcan -vistos a nivel del mar- tras el horizonte.

Imagino que los terraplanistas podrán argüir que las cosas con la distancia se hacen más pequeñas y terminan, así, por resultar invisibles incluso con ayuda de prismáticos. Resulta muy difícil rebatir la tozudez con argumentos. La aventura del Loco Mike iba a servir de capítulo inaugural de una serie de la que no se dice qué episodios le seguirían pero cabe hacerse una idea de por dónde irían los tiros. Igual a 5.000 pies de altura hay quien cree que aparecen los unicornios, la inmortalidad queda al alcance de la mano y la alquimia se vuelve una ciencia aplicada. Pero no especulemos: con la realidad, basta. Hay que ver cómo estará el mundo actual entre Donald Trump, el coronavirus y los gobiernos europeos, con el de España en primera línea, para que la prensa publique noticias así.

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