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Pedro de Silva.

Mascarilla arruina mascarada

En la vida todo son ventajas, al menos mientras la haya. Los males siempre llegan, como las olas del mar, pero sin males tampoco habría bienes. Además la entrada en escena de un gran mal empequeñece otros que hasta entonces parecían grandes. Aunque el coronavirus no es todavía un gran mal, de momento ha desplazado de los grandes titulares los últimos coletazos de la rebelión catalana, que se darán en la llamada mesa de diálogo. ¿Logrará Pedro Sánchez domesticar a lo que queda del soberanismo radical (o unilateral)? Hoy, en Moncloa, se verá ya algo de este otro procés, pero domesticar al final es meter en casa, y están llegando. Por otra parte, el antiguo procés era sobre todo un evento que para funcionar necesitaba una gran caja de resonancia y mucha expectación. Da la impresión de que el coronavirus, con su imponente presencia de problema real, puede arruinar el circo.

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