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la mirada

"Galicia es todo"

El pasado sábado fue Núñez Feijóo el que aparecía con una gran bandera de Galicia, la que parecía ondear y envolverle como si fuesen a mimetizarse o confundirse

| Cuestión de banderas. En junio de 2016, Pedro Sánchez, en su acto de proclamación como candidato a presidente del Gobierno, aparecía en un escenario donde desde una pantalla gigante se exhibía una bandera de gran tamaño con el escudo constitucional. El líder del PSOE entonces proclamó: "La bandera de España es tan del PSOE como del resto". Pretendía contrarrestar al PP, que se presentaba como el defensor de la unidad del país y se erigía en el patriota por excelencia.

El pasado sábado fue el líder del PPdeG, Alberto Núñez Feijóo, el que aparecía en escena con una gran bandera de Galicia como único decorado. La bandera parecía ondear y envolver al presidente de la Xunta, como si fuesen a mimetizarse o confundirse.

Ahora que en la política mandan las emociones, las banderas vuelven a estar de moda. Expresan de forma sencilla, a golpe de vista mensajes profundos y complejos. Los sentimientos que evoca la bandera gallega se reforzaban con las palabras del mandatario autonómico: "Somos los defensores y servidores de los intereses de Galicia y representantes de la gran mayoría de los gallegos". Remarcaba: "Nuestro primer pensamiento, nuestra primera palabra y respuesta ante cualquier reto es Galicia".

El mensaje de Feijóo pretende frenar al BNG, en ascenso por su acuerdo con el PSOE y los logros que pueda arrancar para la comunidad. Y también persigue dejar en evidencia a los socialistas gallegos, que les ha costado más de una semana reclamar a los suyos la entrega de los 250 millones de euros del IVA.

La estrategia del PPdeG recuerda a la campaña de 2016. "No me presento como candidato de unas siglas, sino como militante de Galicia", decía por entonces Feijóo. Por cierto, hace cuatro años las siglas del PP en la cartelería electoral había que buscarlas con lupa. El sábado sucedió lo mismo en el escenario del acto popular. Estaban relegadas a una esquina del atril, desde donde habló el líder autonómico.

El titular de la Xunta, que aún no ha anunciado su candidatura, pero lleva meses de precampaña, vuelve a escapar de la marca PP. En 2016, la corrupción y la gestión de la crisis económica le forzaron a tomar distancia. Ahora, los vaivenes de Pablo Casado, tan pronto centrista, como repentinamente padre ideológico del pin parental, le animan a diluir las siglas populares.

El PPdeG sabe que Feijóo es su mejor baza para mantenerse al frente de la Xunta. Y la precampaña personalista en marcha permite suponer que van a explotar esta ventaja hasta el límite. Y en el marco de esa estrategia, Feijóo, el niño de Os Peares, juega a identificarse con Galicia. Ya despidió el año con su hermano, el actor Luis Zahera, en un vídeo en el que el mensaje era "Galicia es mucho, Galicia es todo, nos unen más cosas de las que nos parecen".

Una campaña que gire en torno a Feijóo no es una novedad. Ya sucedió en 2016. Si la receta de entonces brindó al PPdeG una nueva mayoría absoluta, existe la tentación de reeditar el modelo.

Aunque uno puede pensar que muchas cosas han pasado en España desde entonces (referéndum en Cataluña, moción de censura a Mariano Rajoy, unas elecciones generales fallidas, un gobierno de coalición de PSOE y Unidas Podemos, ...), hay contextos que no han mudado. Y por ello el PPdeG ha rescatado el argumentario de entonces. Feijóo advertía hacía cuatro años contra "la inestabilidad, la ingobernabilidad, el desgobierno y la parálisis" que traería consigo un potencial Gobierno Frankenstein, y ahora alerta contra "el multipartito de las peleas y las escisiones", en alusión a un posible Ejecutivo de PSdeG, Unidas Podemos y sus socios y BNG.

| Fecha electoral. El movimiento del president de la Generalitat, Quim Torra, que el miércoles anunció su intención de convocar elecciones después de que el Parlament apruebe los presupuestos, posiblemente para mayo, obliga a Feijóo como mínimo a darle vueltas al calendario electoral.

El líder de la Xunta arrancó el año asegurando que en Galicia las elecciones "son cuando tocan", y tocar tocan para septiembre o comienzos de octubre. Tras el anuncio de Torra parece reafirmarse en su intención de esperar a después del verano. No quiere que el conflicto catalán contamine la campaña gallega. Está en la misma tesitura el lehendakari Iñigo Urkullu, pues la legislatura vasca se agota al tiempo que la gallega.

Hasta ahora en las tres ultimas convocatorias, gallegos y vascos eligieron presidente autonómico el mismo día.

Adelantar o agotar plazos es siempre una decisión difícil. En 2009, Emilio Pérez Touriño, en contra del criterio del entonces todopoderoso José Blanco, apostó por lo segundo y fijó el uno de marzo para la cita electoral. Juan José Ibarretxe le copió la fecha. Los dos fueron desalojados del poder autonómico.

En 2012, fue Patxi López quien tomó la iniciativa y fijó el 21 de octubre para que los vascos decidieran su continuidad como lehendakari. Le retiraron la confianza depositada. Seis días tardó entonces Feijóo en seguir la estela del País Vasco. Explicó: " En un momento como en el que está España, lo que decanta mi decisión es la obligación de las autonomías de favorecer la estabilidad política". Expuso que al coincidir los dos comicios habría un ahorro económico, pero también un ahorro de "incertidumbre e inestabilidad".

Cuatro años después, Urkullu volvía a adelantarse y convocaba elecciones para el 25 de septiembre, y aunque la pretensión inicial de Feijóo era ir a las urnas en octubre, optó por secundar al líder del PNV. Volvió a esgrimir el mismo argumento: "Por responsabilidad y para garantizar la estabilidad". "Llevamos dos elecciones generales consecutivas en siete meses y ahora tocan dos elecciones autonómicas a poca distancia", razonó en aquel momento.

Con este argumentario, bien podrían coincidir las citas electorales pendientes, pero Cataluña es harina de otro costal. Además el PPdeG quizás confíe en que continúen los tropiezos del nuevo Gobierno (IVA, Venezuela, Dolores Delgado...) y así visualizar ante la opinión pública lo que puede pasar si en Galicia gobierna el PSdeG con Unidas Podemos y BNG. Pero las fechas electorales las carga el diablo. La coalición de socialistas y podemitas también puede echar a rodar y aprobar rebajas en los peajes de la AP-9, el estatuto de las electrointensivas,... igual que ya dio luz verde a la subida del SMI o a la subida salarial de los funcionarios. Y de este modo impulsar una alternativa de izquierdas en Galicia.

Ciudadanos, que en las generales obtuvo el apoyo de 65.000 gallegos, propone ir en coalición con el PP en Galicia, Cataluña y País Vasco. El PPdeG ha rechazado la invitación, para disgusto de Cayetana Álvarez de Toledo. Lógico. Cs está en caída libre y el PP gallego aspira a su integración. Sobre todo de sus votos. El pez grande quiere comerse al chico, y este se revuelve.

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