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Pedro de Silva.

La "línea roja"

El "procés" fue un intento insensato, insolidario e innecesario de secesión, alentado por la pequeña burguesía catalana, que a punto estuvo de destrozar el Estado y la economía española; empecemos por ahí. La intentona fue frenada por la acción combinada -aunque no coordinada- de las instituciones europeas, los mercados (que emprendieron la huida de Catalunya) y la acción decisiva de los tribunales encargados de defender la Ley; sigamos por ahí. Una vez fracasado hay que negociar una salida razonable con las fuerzas que lo emprendieron, tratando de coser el roto interno catalán y el roto interno español, pues si la crisis territorial rebrota lo pagaremos todos (empezando, como siempre, por los de abajo). Ahora bien, el límite, o, como ahora se dice, la línea roja, es que, aunque se ajusten posibles excesos de celo, no se deslegitime a los tribunales que pararon la intentona.

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