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José María de Loma.

Arrogantes

Cayetana Álvarez de Toledo y Gabriel Rufián

El insulto que más dispensan a Cayetana Álvarez de Toledo es arrogante. Tengo para mí que lo toma como un elogio. Sabe captar la atención. El otro día la vi propinando arcabuzazos a Sánchez y a Calvo en la sesión de control al Congreso y casi se me quema la tostada, hipnotizado no por el argumento, pero sí por ese dulce silabear con el que pareciera estar describiendo una ópera cuando en realidad está culpándote de que España se rompa. CAT tiene miedo a las elecciones. Para volver a ser candidata al Congreso ha de volver a presentarse como número uno por Barcelona. Ella es el único escaño del PP catalán. Diputada por los pelos. Barcelona en estos momentos es circunscripción chunga para la derecha españolista. Si la presentan por Madrid habría que desalojar a alguien. Puede haber una sublevación. No un dos de mayo, pero sí desmayos en esa dirigencia pepera que la ve como una intrusa y una oportunista. Como una arrogante también.

Los peores arrogantes son los que no tienen motivos para serlo. Cayetana es más del tipo pedante. El que se sabe culto, no tanto como él se cree, y se empeña en exhibir esa cultura. O tal vez sí sabe mucho pero solo sabe hablar de que malos españoles somos los españoles. Agustín de Foxá dijo una vez: "Tengo el puesto ideal. Embajador de una dictadura en una democracia. Disfruto de ambos sistemas". CAT disfruta de ser diputada por Barcelona pero vive y respira, hace política en Madrid. Combate al nacionalismo supremacista desde lejos, al que le van cambiando la bestia negra, que antes era Albiol, luego Arrimadas y ahora Cayetana. También lo fue Vidal Cuadras. Las bestias negras del nacionalismo van siendo devoradas por el nacionalismo, que es más bestia.

El Congreso ha cerrado sus sesiones sin que sus señorías se hayan herniado, en cinco meses han hecho menos leyes que un anarquista. Rufián estuvo sensato. Rufián lleva sensato en Twitter varias semanas. Este muchacho igual acaba de líder estatal de una de las izquierdas, algo así como lo que le ha pasado a algunos dirigentes de la Liga Norte en Italia, a la que le han quitado lo de Norte y se han quedado tan panchos pidiendo el voto, y obteniéndolo, hasta en Nápoles. Del Roma ladrona han pasado a querer gobernar en Roma. Capaz es de tomarse un café con Cayetana en el Congreso.

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