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Olga Seco Seco.

Los libros de texto y un sistema educativo obsoleto

Lo caprichoso del tiempo se mezcla con lo profuso de la vida y con cierta parquedad nos hablan. Por lo visto, aquí la única digna de idealizar es la muerte, lo demás es una subjetiva verdad (que cada poco) se abre paso entre algún barullo.

Septiembre es un mes "cojonudo", volvemos de vacaciones con las circunstancias propias de haber descansado, y en cuanto entramos por la puerta de casa nos volvemos a cansar. Multitud de circunstancias nos llevan a ello... La educación, a veces, es la punta de la navaja que asoma en muchos hogares para cortarles la tranquilidad. Qué de familias (más de las que pensamos) no pueden con los gastos de la vuelta a el colegio. Todos los años es lo mismo, largas listas de libros para comprar y ¿total para qué? ¿Para seguir estancados en un sistema educativo obsoleto, que pretende desarrollar la memoria y anular la creatividad? Hay cosas que son ilógicas; los niños de ahora estudian con las mismas técnicas que estudiaron sus padres: el encerado, la tiza, el borrador, los pupitres, el profesor diciendo "abrid el libro por la página 32", los deberes y un largo etcétera. No es de extrañar que muchos niños se aburran en el colegio, todo aquello que no motiva el entusiasmo (a la larga) es sustancia profunda de fracaso. Creo, que es urgente adaptar el sistema educativo a nuestros tiempos, y por supuesto, aprovechar los recursos que nos brinda la tecnología para despertar el interés de los niños. Las letanías que son expresión de memoria solo dialogan con el recuerdo...

Es bueno advertir que los niños de hoy en día son nativos digitales. La mayoría de ellos, desde muy temprana edad, tienen contacto con la tecnología; sometamos a examen el conocimiento y dejemos que la razón nos ofrezca respuestas. Sí, respuestas que anuncien nuevos tiempos para la educación, lo antiguo siempre tiene el efecto del ambiente en el que fue concebido.

Nuestra personalidad es la suma de nuestros estímulos, apostemos por la creatividad y dejemos a un lado la memoria. Igual, modesta opinión, se trata de inspirar poemas en vez de repetir versos...

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