25 de agosto de 2019
25.08.2019
Tribuna libre

Proverbios o refranes en el "Tesoro de la lengua española" de Covarrubias

25.08.2019 | 02:59

El autor, Sebastián de Covarrubias Horozco (1539-1613) o Cobarrubias Orozco, descendiente de una familia importante en el ámbito de la literatura, el derecho, la política y la Iglesia de la España del siglo XVI, forma parte de la generación de Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616), autor del Quijote, obra en que el Ingenioso Hidalgo aconseja a Sancho: "No has de mezclar en tus pláticas la muchedumbre de refranes que sueles" (SEGUNDA PARTE - Capítulo XLIII).

Este humanista conocía el latín, el griego y el hebreo y manejaba datos etimológicos del francés y del italiano. Escribe el primer diccionario general monolingüe de la lengua; en el título se reflejan las dudas existentes en la época sobre la denominación que debía recibir la lengua románica que ocupaba la franja central de la Península Ibérica (castellana o española). Se propone componer un libro, para emular a las otras naciones que habían hecho diccionarios "copiosos de sus lenguas" ( Thesoros), en el que se encadenen todas las ciencias; en este proceso incluye el saber popular (expresado en "enunciados breves y sucintas palabras", "en sentencias breves recibidas de todos", que transmiten conocimientos tradicionales) basado en la experiencia (personas mayores), consideradas como autoridad indiscutible, con el propósito de moralizar o enseñar.

En ese periodo de tiempo, los límites entre los modismos (dichos comunes, maneras de hablar, modos de hablar) y las paremias (refranes y proverbios) no estaban muy claros; podemos hallar en un mismo conjunto modismos y paremias, sin que el autor indique el subconjunto al que corresponden. Así, estamos ante refranes en casos como: A cada puerco le viene su San Martín; Tres cosas echan al hombre de su casa, el humo, la gotera y la mujer vocinglera? Serían modos de hablar: Hacer piernas 'contradecir un negocio con fuerza' o Traer mal pleito 'no tener razón en lo que se pide'. En otros ejemplos, los denomina frasis vulgares: Y el que escupe al cielo, a la cara se le vuelve; Hacer del cielo cebolla, 'cuando nos dan a entender una cosa por otra'.

A otro conjunto de sentencias breves las cataloga como aforismos "término griego, pero usado en nuestra lengua castellana de los médicos. Galeno dice ser un cierto género de doctrina y método que, con breves y sucintas palabras, circunscribe y ciñe todas las propiedades de la cosa"; apotegmas "sentencia breve dicha con espíritu y agudeza por persona grave y de autoridad para el que la dice y provechosa para el que la oye" y axiomas "cerca de los filósofos son los primeros principios, las proposiciones por sí notorias, que no hay necesidad de probarlas por otro nombre, dignidades o sentencias".

El interés por los proverbios o refranes es también manifiesto en la primera obra académica: Diccionario de la lengua castellana, en que se explica el verdadero sentido de las voces, su naturaleza y calidad, con las phrases o modos de hablar, los proverbios o refranes, y otras cosas convenientes al uso de la lengua. Más conocido por Diccionario de autoridades, publicado en varios tomos en 1726, 1729, 1732, 1734, 1737 y 1739.

En nuestras investigaciones, hemos examinado tres ediciones: la de Felipe R. C. Maldonado, revisada por Manuel Camarero (1995. Madrid: Castalia); la de Martín de Riquer Morera (2003, 5ª. Barcelona: Alta Fulla), la más valiosa desde el punto de vista filológico, por reproducir con fidelidad el original; y la edición integral de Ignacio Arellano y Rafael Zafra (2006. Madrid/Frankfurt: Iberoamericana/Vervuert). La cifra ronda las 1.300 unidades, algunas recopiladas por el filólogo conocido por Comendador Griego, que responde al autor Hernán Núñez, Pinciano (1475-1553), autor de Los refranes o proverbios en romance (1555), quien había construido un refranero sin censuras, con textos claramente anticlericales e irreverentes, que responden a la filosofía erasmista.

Se distinguen campos relacionados con la fauna, que contienen el nombre del animal en la palabra-entrada o en el interior del artículo lexicográfico (abeja, ánsar y ansarón, asno, becerro, buey, caballo, cabra, conejo, cordero, cuervo, elefante, galgo, gallina, gallo, gata y gato, loba y lobo, mona, pájaro, perro, puerco, ratón, vaca, yegua, zorra?), el árbol o la fruta (avellana, castaño, higuera, pera)?

Estas y otras unidades léxicas seleccionadas en las paremias se refieren a la salud ( Comer hasta enfermar y ayunar hasta sanar; El enfermo que es de vida, el agua le es medicina), al tiempo ( San Pedro y San Helices, frío en las narices; Las mañanicas de abril buenas son de dormir; Agua de mayo, pan para todo el año), alimentación ( Castañas por nadal saben bien y pártense mal; De los pescados el mero), familia ( Quien no sabe de agüelo no sabe de bueno; Quien no cree a buena madre, crea a mala madrastra; Cual madre, tal la hija), etc.

Ello no obstante, el inventario de unidades fraseológicas y su sentido es muy heterogéneo ( Donde una puerta se cierra otra se abre; Más vale mala avenencia que buena sentencia; No hay atajo sin trabajo; Por dinero baila el perro; Quien ha buen vecino ha buen matino; Quien malas mañas ha, tarde o nunca las perderá; Quien tiene tienda, que atienda; Tirar la piedra y esconder la mano; Todos los duelos con pan son menos; Un padre para cien hijos, y no cien hijos para un padre?).

La frecuencia de aparición de proverbios y refranes es más elevada en las letras A a la E y desciende a partir de la letra F. Van acompañados, generalmente, de explicaciones para aclarar su sentido. A modo de ilustración, reproducimos seis artículos de Arellano y Zafra (2006):

AJO. [?] Socorro grande de la gente trabajadora y que anda al campo [?]. "Vino puro y ajo crudo, hacen andar al mozo agudo", entiéndese el de labranza y trabajo [?] Cerca de los antiguos el ajo y la cebolla fueron símbolo de la milicia por cuanto era la principal provisión que llevaban los soldados [?].

BIEN. [?] Proverbio: "Bien vengas mal, si vienes solo", porque [?] vienen encadenados los malos y juntos, los bienes sueltos y esparcidos. "Quien bien te hará, o se te irá o se te morirá", justo castigo del que espera en otro que en Dios [?].

ASNO. Animal conocido doméstico y familiar [...] Hay muchos proverbios sacados de la condición deste animal y de su nombre: "Como el asno a la vihuela", cuando un ignorante le refieren cosas sutiles y que él no entiende. "De los caballos a los asnos", que es lo mesmo que nuestro vulgar de "rocín a ruin", cuando uno va aflojando en los estudios y descubre poca habilidad para pasar adelante. "Caer de su asno", es proverbio de que usamos cuando uno ha sido necio en un parecer y porfiado, sin tomar consejo de los que se les podían dar, y al cabo por el suceso conoce haber errado. "Al asno muerto la cebada al rabo", cuando se vienen a remunerar los beneficios a tiempo que el hombre no puede gozar dellos, por estar cercano a la muerte [...] "No es la miel para la boca del asno", los necios ordinariamente se ríen de las sutilezas de los hombres entendidos y sabios y se pagan de las tochedades como el asno [...].

MÉDICO. [?] por otro nombre físico, y también se ha alzado con el nombre de doctor. Proverbio: "Mear claro, y una higa para el médico" [?]. [ HIGA, 'manera de menosprecio que hacemos cerrando el puño y mostrando el dedo pulgar por entre el dedo índice y el medio'].

NIÑO. [?] Refrán [?]: "El niño de la rollona, que tenía siete años y mamaba"; hay algunos muchachos tan regalones que con ser grandes no saben resarcirse del regazo de las madres; salen estos grandes tontos o grandes bellacos viciosos.

VEJEZ. [?], la última edad de nuestra vida y la sexta, cuyo extremo es la decrepitud, cuando se vive toda [?] Proverbio: "A la vejez, aladares de pez"; díjose de los que estando canos se tiñen las barbas y el cabello [?].

*Catedrática de Universidad

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