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Nada te turbe ni espante

Empecé ayer a escribir estas líneas inspirado por mi admirado amigo Amancio Prada cantando " Nada te turbe, nada te espante", un poema de su disco dedicado a Santa Teresa de Jesús. Me viene bien para compensar la caída en el pecado de la carne, o al menos de la gula, en que voy a andar hoy, en que por la noche me han reservado sitio en el Garden de la Alameda a mí y a una rubia un tal Sesi Pino y su acompañante Amparo Villar, y sé que después van a proponerme tomar una copa en el Tipo X en el que Frank tiene todo un museo de la mejor música. Pero es que mañana, un amigo al que le gustan las fiestas populares, Luis "el molinero", me lleva a las de Reboreda y después a comer con una pandilla de dudosa moralidad al Corisco. Le dije a Jaime López "Capitán" que nos acompañara pero no quiso venir porque desde que le llevé el sábado pasado al Museo Carmelitano en Alba de Tormes y conoció la admirable sobriedad de la vida de Santa Teresa, dice que quiere aplicarla en la suya, una semana al menos. Y no va a salir ni siquiera con Ana la Baraciña. Ya veremos si aguanta. Precisamente en Alba de Tormes lo llevé a comer al restaurante de la Santa, en la calle Padre Belda, de buen servicio y arquitectura pero cocina regular, devaluada por tanto turismo.

La cocina De la Santa

Por cierto que en este restaurante De la Santa en Alba de Tormes, teníamos al lado una mesa reservada para 16 personas. Pasaba la hora pactada, no llegaba nadie y el mettre llamó al que había reservado por vía Internet. "¿Cómo? -le respondió. ¡Pero si ya estamos en el restaurante!". Por fin se resolvió el entuerto. Por lo visto hay un restaurante con el mismo nombre en Barcelona y alguien se hizo un lío.

Cosas de la devoción

Y es que para rezar a Dios o a sus santos con devoción no hace falta creer en Dios, ya lo decía Somerset Maugham, y en este tema cada cual tiene la suya y casi todos ninguna. Yo, por ejemplo, soy teresiano desde que leí a Santa Teresa y oí cantar sus versos a Amancio Prada pero Maribel R. Collazo es de la Virgen de la Franqueira, que le ha resuelto algún problema previo pago. Otro amigo mío, Emilio Boullosa, es de San André de Cedeira y Jesús Martínez Figueroa "Choles" de San Benito de Vilar de Infesta, aunque a él lo que le gusta es llevar el pendón de la Asociación de Amigos de Vigo en el Cristo de la Victoria, cosa que hizo muchos años. Por cierto que comimos el otro día en su restaurante Choles de Vilar de Infesta (que cierra del 25 hasta el 10 de septiembre) un pulpo del banco sahariano con cachelos del lugar: fetén. Y mañana estaré en el Corisco de Ana, a la que le murió el padre y lo sentimos.

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