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Matías Vallés.

Al Azar

Matías Vallés

Mesquida y Bauzá, almas gemelas

Albert Rivera ha fulminado la disidencia interna de Ciudadanos, labrándose una ejecutiva a su imagen y semejanza. En su afán para sustraerle votos a Vox por la derecha, será decisiva la incorporación de Juan Mesquida y José Ramón Bauzá, almas gemelas. No solo comparten la estirpe mallorquina, si bien el segundo nació en Madrid como su propia carrera indica. Sus vidas paralelas se ahíncan en el desembarco en la formación naranja desde el bipartidismo ceniciento, pues han ocupado casi todos los cargos de interés en PSOE y PP.

La gemelaridad de Bauzá y Mesquida se propaga a su aventura equinoccial para liderar a escala estatal el PP y?PSOE respectivamente, aunque su éxodo actual demuestra que podrían haberse presentado a Génova y Ferraz de forma indistinta. Fracasaron, porque no se hubieran degradado a Ciudadanos de no mediar la humillación en su empresa quijotesca. En el expresident de Balears sería exagerado hablar de desplazamiento, porque siempre ha habitado la derecha cruda. En cuanto al mando único de Policía y Guardia Civil con Zapatero, desarmará con singular eficacia la vileza de la izquierda, dado que se ha sacrificado a convivir con ella durante décadas de cargos remunerados.

Dos solemnes fracasados con una ambición desmedida cincelan la nueva escudería de Ciudadanos. En lo intelectual, descender de Toni Roldán o Francesc de Carreras a Bauzá es una garantía de populismo hueco. A cambio, el expresidente autonómico será clave para que el antiguo partido de centro se vista de color naranja OTAN. La militarización era un sector patriótico descuidado en la empresa de Rivera. Su banda puede competir en exotismo con la abigarrada cuadrilla que denuncia en Pedro Sánchez. Desde una estridencia poco mallorquina, Mesquida ha equiparado el procés con ETA, en un desvarío que a Bauzá debe parecerle moderado. Y así sucesivamente.

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